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Cuando su hijo dice "¡No!": Estrategias para manejar la resistencia

Un experto explica cómo controlar la resistencia al identificar el propósito que dicha conducta tiene para el niño.

GreatSchools Blog

Por John W. Maag, Ph.D.

Sara: Mami, ¿puedo ir a jugar después de cenar?

Madre: No hoy no, querida.

Sara (lloriqueando): ¿por quééé noo?

Madre: No quiero que mañana estés cansada para ir a la escula y además, saliste a jugar después de cenar las últimas 3 noches.

Sara (energéticamente): ¡Qué estupidez! Katy, Roberto y Mónica salen a jugar más de tres noches seguidas por semana. A ti te gustan esos chicos y sus padres también van a nuestra iglesia. Entonces ¿por qué no?

Madre (exasperada): ¡Por que así lo digo!

Sara (chillando): ¡No! ¡No me voy a quedar adentro, y no me puedes obligar!

¿Qué se esconde detrás de la resistencia?

¿Qué padre no se siente identificado con la situación extremadamente frustrante que se describió antes? Como padre, usted espera que su hijo haga lo que le pide, y de manera respetuosa. ¿Por qué su hijo desafía su autoridad? No hay ningún misterio por el que los niños dicen "No" a las directivas de los padres. Esta conducta no obediente les permite:

  • que les presten atención
  • evitar una tarea que no quieren hacer
  • o ganar poder al tratar de irritarnos

Con demasiada frecuencia, los padres sólo se enfocan en la forma, o en la apariencia externa de la conducta del niño y no se detienen a pensar sobre qué propósito tiene para el niño. Por ejemplo: la niña regresa al hogar después de la escuela, enojada porque la acusaron falsamente de haber estado hablando durante la clase. Pudo haberse sentido impotente al tratar en vano de convencer a la maestra de su inocencia. Entonces, cuando entra a la casa quizás empuje a propósito un libro de la biblioteca. Cuando el padre le pide que recoja el libro, ella responde "¡No, no lo voy a recoger"! ¡No me puedes obligar a que lo haga! ¡Nadie me puede obligar a que lo recoja!"

La forma de la conducta (empujar el libro del estante) es el aspecto menos importante que el padre tiene que tratar. La niña pudiera haber tirado la mochila en su cuarto, pudo negarse a hacer la tarea de la escuela o pudo haberle gritado al padre. Entonces, ¿qué propósito tiene esa conducta? Empujar el libro al piso es una manera en que la niña siente poder después de sentirse impotente en la escuela.

Establecer las bases para nuevas estrategias

A continuación se listan condiciones previas para mejorar la obediencia de su hijo:

  • Primero, reconozca que algunas maneras habituales de lidiar con su hijo, especialmente cuando lo castiga, puede en realidad, empeorar las interacciones negativas (y que sea más difícil cambiarlas). Cuando el niño responde a las directivas del padre quejándose, con rabietas, o simplemente diciendo "No", es muy común que los padres castiguen al niño. Pero posiblemente los niños que no cooperan nunca, hayan sido castigados repetidamente. Si el castigo funcionara, el padre tendría que castigar cada vez menos en lugar de cada vez más al niño, ya que el resultado del castigo debería reducir o eliminar la conducta desfavorable del niño. Además, cuando usted trata de administrar el castigo, es posible que se involucre en una lucha por el poder con su hijo. Una vez que se mete en un lucha por poder, el niño ya ha "ganado" al haber conseguido lo que quería (sentirse en control de la situación al haberlo irritado).
  • Segundo, las investigaciones nos dicen que la manera en la que usted le pide algo al niño, afecta su manera de responder. Es más fácil evitar luchas de poder y lograr que su hijo obedezca si le da directivas de manera clara, directa y específica, utilizando la menor cantidad posible de palabras, y dándole un marco razonable de tiempo para que obedezca. Por el contrario, usted puede incentivar luchas de poder con su hijo si sus órdenes son poco claras, con palabrería, e incluyen muchas instrucciones para una conducta deseada (Walter, Ramsey y Gresham, 2004).
  • Tercero, antes de que pruebe estas nuevas estrategias para lograr que lo obedezcan, usted debe establecer un buen vínculo con su hijo. El vínculo requiere comunicación con el niño, utilizando el punto de vista del niño. Por ejemplo: Una niña le dice al padre después de la escuela "Papi, todas las chicas de la escuela tienen las uñas cortas. Yo quiero estar de moda también y me voy a empezar a comer las uñas". El padre responde "Creo que es importante que las chicas estén a la moda y yo quiero estar a la moda también." Esta respuesta genera un vínculo ya que valida lo que la niña está buscando. Después de todo, ¿qué respuesta puede dar la niña? "No, estás equivocado, no quiero estar a la moda?" Una vez que se genera el vínculo, es más fácil que el niño obedezca.
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