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Cuando su hijo dice "¡No!": Estrategias para manejar la resistencia

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GreatSchools Blog

Por John W. Maag, Ph.D.

Nuevas estrategias para fomentar la obediencia

Existen cuatro estrategias, poco usuales, pero más positivas para aumentar la obediencia y evitar las luchas por el poder con su hijo. Si bien estas estrategias requieren que usted re-piense algunas de las maneras de controlar la conducta de su hijo, manejar la resistencia no tiene por qué ser complicado, llevar mucho tiempo, ni ser frustrante. Los niños siempre nos dan claves sobre cómo lidiar con ellos exitosamente. Pero usted debe buscar esas claves y saber cómo convertirlas en estrategias para manejar la conducta de su hijo. Lamentablemente, cuanto más envejecemos, más nos estancamos en nuestras maneras habituales de ver y responder a la mala conducta del niño. En consecuencia, no logramos descubrir esas claves que son importantes para la obediencia.

La clave para cambiar la conducta resistente del niño es cambiar el contexto (ya sea el escenario o las circunstancias, que rodean dicha conducta). Si lo piensa, cada conducta obtiene su significado del contexto en el que ocurre: Las técnicas de un guardavidas tienen más significado en el contexto de una piscina pública que en una pista de esquí, leer tiene más significado en el contexto de una biblioteca que en un partido de fútbol. Toda conducta está definida por su contexto. Por lo tanto, su usted puede cambiar el contexto que rodea la conducta del niño, también puede cambiar el significado, propósito y su motivación para tener esa conducta. Voy a describir cuatro estrategias que se basan en esta idea.

Tres consideraciones importantes para usar estas técnicas

  • Tenga en cuenta que estos métodos implican decirle al niño de alguna manera, que continúe con la conducta no deseada. Sin embargo las molestias a corto plazo tendrán el beneficio a largo plazo de un niño más obediente.
  • Debido a que le permitirá al niño a que continúe con una conducta no deseada, esta estrategia no puede usarse con conductas que pueden dañar a otros (por ej.: agresión) o al propio niño (por ej.: autodaño).
  • Lo más importante, usted debe ser capaz de presentarle estas estrategias al niño con una actitud que indique que usted se complace en que el niño puede mejorar la conducta. Cuando usted no responde negativamente, el niño no obtiene ninguna satisfacción al portarse mal.

Pídale al niño que continúe con su conducta

El concepto detrás de esta estrategia es que todos tenemos un nivel de tolerancia para la cantidad de la conducta que queremos desempeñar. Cuando convertimos el nivel de tolerancia del niño en intolerable, él cambiará la conducta por sí solo. Recuerde el ejemplo del padre, en el que su hija quería "estar a la moda" y tener uñas cortas. El estableció un vínculo con ella, y luego programó un horario en el que ella llevara a cabo la conducta indeseable. "Ya perdiste mucho tiempo", le dijo. "Todos los días, cuando regreses de la escuela, por que no usas el cronómetro de la cocina, vas a tu dormitorio, lo programas por 15 minutos y practicas comerte las uñas". El padre no estaba enojado, y no le dio una lección sobre las desventajas de comerse las uñas. En cambio, el expresó placer en el hecho de que su hija tendría la oportunidad de "recobrar el tiempo perdido" y estar "a la moda" como sus compañeras.

Su hija siguió las instrucciones al pie de la letra porque (1) era lo que ella quería hacer y (2) las directivas no fueron presentadas como un castigo. A medida que pasaron los días, la hija pasó cada vez menos tiempo hasta que le dijo al padre "Papi, creo que voy a comenzar una nueva moda en la escuela, uñas largas". La conducta ya no le producía placer.

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