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Cuando su hijo dice "¡No!": Estrategias para manejar la resistencia

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GreatSchools Blog

Por John W. Maag, Ph.D.

Dirija al niño a que realice la conducta en otra parte

Esta propuesta en general puede usarse junto con el cambio de la cantidad de conducta. Un ejemplo de esta propuesta combinada sería montar una silla para lloriquear. El lloriqueo es una de esas conductas que saca a los padres de las casillas. Cuanto más le pedimos que pare al niño que está lloriqueando, más lloriquea. Cuántas veces le ha dicho a un niño que no lloriqueé, y lo único que consigue es que le diga llorando "¡yo no estoy lloriqueando!"

Al igual que en la propuesta anterior, usted le dice al niño de manera entusiasta y sincera que hay un nuevo lugar para lloriquear, llamado silla para lloriquear, donde ella puede incluso mejorar su lloriqueo. Usted expresa su confianza en que su lloriqueo mejorará, pero que no está segura de cuánto tiempo le llevará. Como resultado, el lloriqueo deja de ser divertido y es más probable que el niño deje de hacerlo (que es lo que queremos).

Programe un horario para la conducta problemática

Un problema común de los padres es que los hermanos discutan, se burlen o se irriten unos a otros. Este problema puede remediarse al establecer un tiempo determinado para que los hermanos discutan. Usted puede decirle a sus hijos "Ustedes están discutiendo mucho últimamente. Tengo una idea que los ayudará a que dejen de pelear o, al menos, los ayudará a que discutan mejor. Todos los días, después de la escuela, se pueden sentar uno frente al otro a la mesa de la cocina. Yo voy a programar 30 minutos en el cronómetro y ustedes podrán discutir todo lo que quieran."

ésto puede modificarse cuando los hermanos pelean en el automóvil. Estacione el auto y dígales que usted no puede conducir mientras ellos discuten, porque no es seguro. Dígales que usted esperará fuera del auto mientras ellos discuten. La mayoría de los niños dejarán de discutir en pocos segundos y le pedirán que regrese al auto.  

Pero subirse al auto tan rápido no funcionará (enseguida volverán a discutir). Por lo tanto, dígales que usted cree que no tuvieron suficiente tiempo para discutir. Enseguida le dirán que ya han terminado. Esta vez les dice "de acuerdo, pero antes de regresar al auto quiero que hagan un plan para evitar volver a pelear." Usted vuelve a esperar uno o dos minutos. ¡La tercera vez serán un encanto!

Hay otras maneras de modificar esta propuesta. Por ejemplo, usted puede decirle al niño "te voy a dar una directiva para que hagas algo que no querrás hacer. Entonces quiero que lloriquees y te enojes ahora y que se te pase antes de que te de la directiva." Esta propuesta funciona con los niños que generalmente preguntan "¿por qué?" cuando se les dice que no pueden hacer algo. No existe una razón lógica por la que usted dice "no" que el niño aceptará. El objetivo del niño es ganarle por cansancio. Incluso si no se da por vencida, el niño siente que ganó algo porque la hizo enojar. 

Entonces, cuando el niño pregunta "¿por qué?" puede contestarle "¿realmente quieres saber porqué, a pesar de que no cambiaré de idea y la razón que te voy a dar es super estúpida?". La última parte de esta pregunta está diseñada para vencerlo por completo. él sabe que a cualquier respuesta que le demos, el niño dirá "eso es una estupidez." Decirle que será una respuesta estúpida antes que ella lo diga, hace que usted esté de acuerdo con ella cuando ella se lo diga.

Este es un ejemplo: "El motivo por el cual no puedes salir esta noche es porque no estoy usando pantalones verdes". "¿Qué?", le dirá el niño, "Esa es la respuesta más estúpida que he escuchado." Luego usted responde: "tienes razón, es una respuesta estúpida, pero si me das un minuto, puedo inventar una respuesta más estúpida aún.". A estas alturas, el niño habrá perdido interés y se habrá ido a otra parte.

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