Cómo controlar sus emociones y conducta, independientemente de qué tan irrespetuoso sea su hijo

Aprenda a mantener la calma y a mantenerse encaminado cuando su hijo se porta mal.

Por John W. Maag, Ph.D.

Papá:

Mariela, ya te dije tres veces que te laves y te vayas a dormir.

Mariela:

Voy lo más rápido que puedo. ¡No soy campeona de atletismo!

Papá:

Escuche muy bien, señorita. Es tarde, tuve un día muy pesado en el trabajo y lo último que necesito es que me contestes así.

Mariela:

(Murmurando) ¿Por qué no te callas y me dejas vivir en paz?

Papá:

(Apretando las mandíbulas y pensando) Mariela no debería haberme dicho "cállate"; eso está muy mal. No tolero cuando hace eso. Se está buscando problemas por haberme arruinado la noche.

(Cara enrojecida y gritando) No te lo voy a volver a repetir, métete en el baño y lávate.

No siempre es fácil mantenerse calmo cuando un niño se niega a seguir nuestras instrucciones (especialmente después de un largo día de trabajo). Pero cuando usted se permite reaccionar emocionalmente, como el padre de Mariela, es muy probable que responda de manera poco efectiva (e incluso pueda empeorar la situación). En este artículo, se describe un sistema convincente para aprender a controlar sus emociones y conductas, independientemente de lo irrespetuoso que pueda ser su hijo. El sistema se basa en la terapia racional-emotiva (RET, siglas en inglés) que fue desarrollada por el psicólogo Albert Ellis, Ph.D. y que subsecuentemente fue perfeccionado por muchos profesionales, incluyendo Tom Miller, quien fue discípulo de Ellis. Miller desarrolló una manera innovadora de ayudar a las personas a reconocer y combatir cuatro tipos de estilo de pensamiento irracional, sobre los que aprenderá en este artículo.

Cómo reconocer sus creencias irracionales (exigencias)

La mayoría de las personas experimenta varios estilos de pensamiento irracional. Un pensamiento irracional es simplemente aquel que no se corresponde con los hechos de una determinada situación. Por ejemplo, una persona que dice: "Nunca iré a la universidad porque tengo un puntaje muy bajo para ingresar", no se da cuenta de que existen los otros factores que se consideran en el proceso de admisión (puntaje promedio, cartas de recomendación, y experiencias pasadas de relevancia). Ellis considera que el estilo de pensamiento irracional tiene tanta base hereditaria como del medio ambiente. Miller considera que de los tantos estilos de pensamiento irracional, cuatro son los que más contribuyen a las dificultades que tiene la gente para controlar sus emociones y conductas: "Demandante", "Horrificación", "No lo soporto" y "Condenar y maldecir".

Es importante reconocer que con frecuencia nos involucramos en estos tipos de estilo de pensamiento irracional de manera automática e inconsciente. La tabla siguiente presenta una declaración "genérica" de evento irracional (columna izquierda), y el tipo de pensamiento irracional usado en cada parte de la declaración (columna derecha).

Nos decimos o le decimos a otros…

… y 4 tipos de pensamiento irracional usados.

"Eso (por ejemplo que el niño le grite 'cállate') no debería haber ocurrido, y

Demandante: El uso de las palabras "debería/no debería", "tiene que", "necesita", "debe". Estas palabras representan una manera mágica de cambiar la realidad a la manera en que nosotros queremos.

y es horrible que haya sucedido, y

Horrificación: Cree que lo que sucedió es 100% más grave de lo que realmente es, ser catastrófico, hacer montañas de pequeñas lomas.

no lo soporto, y

No lo soporto: imaginarse que uno no puede tolerar situaciones o que será infeliz si la situación persiste.

alguien debe ser condenado y maldecido por malo e inservible, veamos.. ¿Yo?, ¿Tú? ¿Es así como funciona el mundo?

Condenar y maldecir: la tendencia a ser excesivamente crítico de nosotros mismos, de otros y del mundo.

 

Cómo combatir pensamientos irracionales

Las creencias irracionales que usted usa para interpretar situaciones se han vuelto inconscientes al haberlas usado repetidamente. En consecuencia, se requiere de un gran esfuerzo consciente para tratar de combatir esos pensamientos de manera efectiva. Hacerlo requiere que usted entienda los dos factores más importantes para lograr cambios fundamentales de su propia conducta. Usted debe ser capaz de:

Ganar más control sobre las emociones y conductas primero requiere que le preste más atención a cómo usted experimenta los hechos. Piense en cualquier experiencia que haya tenido como si tuviera cuatro partes:

A pesar de que no sea obvio cuando usted se enoja o frustra, usted siempre tiene la opción de elegir cómo responder a la mala conducta de otra persona. Uste puede:

Demandas - Cómo entramos en el juego

Ser demandante es el estilo de pensamiento irracional más difícil de combatir ya que las estrategias para hacerlo van en contra de las convenciones sociales. Pero vale la pena re-pensar estas reacciones automáticas. Cada vez que se permite disgustarse mucho, está de hecho, demandando algo de otros o de usted mismo. Por ejemplo, usted puede responderle a un niño que le dice "cállate" diciéndose a usted mismo "él no debería haberme dicho que me calle" o "él debe ser más respetuoso". Pero si usted piensa en los hechos del evento, estas declaraciones demandan que el niño cambie una acción que ya ha ocurrido y sobre la cual ni usted ni el niño tienen control. (Otras maneras para lidiar con la falta de obediencia de los niños se describen en mi artículo sobre estrategias para manejar la resistencia).

No importa cuanto lo desee, usted no puede volver al pasado, y hacer que su hijo fuera respetuoso y no le haya dicho "cállate". Cuando usted pone este tipo de demandas en otros, usted no consigue reconocer la realidad de la situación. Es un intento en vano de cambiar la realidad a la manera en la que le hubiera gustado que fuera.

Con frecuencia, es muy difícil para los padres usar palabras demandantes como "debe", "tiene", "debería" de manera factual para describir la realidad de la conducta del niño. La razón es que cuando la gente evalúa conductas, tiene tendencia a mezclar la idea de si acepta la conducta con la idea de si aprueba la conducta. Sin embargo, estos dos conceptos son independientes el uno del otro.

Las personas tienden a no aceptar una conducta si no la aprueban. Sin embargo, es posible aceptar el hecho de que la conducta ha ocurrido, sin tener que aprobarla. Por ejemplo, usted puede llegar a su casa y después del trabajo y descubrir que su hijo derramó leche en el piso y no lo ha limpiado. La leche "debería" estar en el piso, por que lo está. Insistir con "no debería estar allí" o "la debería haber limpiado" no va a revertir mágicamente lo sucedido y volver a poner la leche en el vaso. Seguir haciendo eso, no hace más que perder el tiempo, energía emocional y la capacidad para responder efectivamente. Usted no tiene que aprobar el hecho de que la leche esté en el piso para aceptar la realidad de la situación. Una vez que usted acepta que la leche "debe" estar en el piso, usted puede resolver cómo responder a la situación.

Cómo combatir ser demandante

Combatir el pensamiento irracional involucrado en ser demandante es increiblemente simple: En lugar de usar palabras demandantes para cambiar la realidad mágicamente, usted simplemente no usa palabras demandantes para describir la realidad. Aquí se listan las palabras demandantes más comúnmente usadas:

• Debe • Tiene • Debería
• Necesita • Tiene que • Tendría

 

De acuerdo con el diccionario americano, la definición de "debe" es "requisito imperativo", "obligado a". La palabra "debe" y las otras citadas arriba, indican que no existe otra opción. Por lo tanto, la regla para no involucrarse con las demandas es probar si las "palabras de demanda" que nos vienen a la mente, le hacen justicia a su definición y se corresponden con la realidad de la situación. Si una conducta "debe" o "tiene" que hacerse, implica que no hay elección posible (usted está obligado por fuerzas más allá de su control a hacer algo). Por ejemplo, morirse es un deber (ya que no vivimos para siempre). O si se nos cae un lápiz, debe caerse al piso por la fuerza de gravedad.

Pero, si usted usa palabras demandantes cuando existen opciones, entonces usted participa en conductas demandantes. Por ejemplo, si usted dice "Debo llegar a horario al trabajo" cuando sale de su casa 10 minutos tarde, usted está siendo demandante. Lo único que consigue al repetir la palabra "debo" es ponerse a sí mismo en un estado de disgusto emocional que empeora cada vez que tiene que parar por un semáforo rojo. Entonces pregúntese: "¿es posible que no llegue a horario?". La respuesta es si. Quizás no le gusten las consecuencias, pero es posible que no llegue a horario.

Otra manera de examinar si una situación no ofrece opciones es imaginarse usando una palabra no demandante para describir la situación: Por ejemplo, usted puede tratar decir "sería 'preferible' llegar a horario". Aunque suene tonto, cuando usted dice "sería preferible…", disminuye automáticamente qué tan emocionalmente disgustado se pone.

Cómo combatir la "horrificación"

Otros términos para expresar "horrificación" que quizás haya escuchado son "catastrófico", "crear montañas de la nada", "exagerar demasiado las cosas". La "horrificación" es una consecuencia lógica cuando uno desarrolla conductas demandantes. Si usted dice que algo debería o no debería haber ocurrido, su interpretación subsiguiente del evento será que es horrible que, de hecho, sucedió. Para combatir la conducta de "horrificación", es importante comprender y aceptar que cosas malas (negativas), nos suceden.

Para evitar la "horrificación", ponga los "eventos malos" en perspectiva para que pueda prevenir una reacción exagerada y responder en forma racional y efectiva. La "escala de daño físico" (más abajo, adaptada de Miller) es una herramienta que puede utilizar para combatir conductas de "horrificación". La idea de usar la escala es que le permite comparar un evento negativo con un daño físico (una situación tangible que todos comprendemos y tratamos de evitar). Usted sólo se disgustará en proporción al nivel de desagrado real que le provoque el suceso. Si usted se entrena para usar la escala de daño físico cada vez que enfrente una situación a la que llama "mala", generará una respuesta en si mismo que es lógica y está basada en el "porcentaje" de negatividad que seleccione.

La escala de daño físico

100% - muerte
  90% - paralizado de la cintura para abajo
  80% - perder el brazo dominante
  70% - perder una mano
  60% - perder 2 dedos
  50% - 3 miembros rotos
  40% - tener el brazo dominante roto
  30% - tener rota la nariz
  20% - cortadura que requiere puntos
  10% - moretón
   0% - nada

Entonces, por ejemplo, cuando un niño le dice "cállate" usted puede ubicar el suceso en una escala de daño físico y preguntarse a sí mismo "¿Qué tan malo fue?", lo que usted determina al mirar la escala y preguntarse a usted mismo: "¿Cuánto dolor físico estoy dispuesto a tolerar para que no exista el "cállate" de mi hijo? Podemos apostar que nadie quiere pasar del 10% (moretón). Por lo tanto, elige mantener la calma diciéndose a sí mismo que el incidente sólo requiere que usted se moleste un 10%, lo que le deja libre el 90% de su capacidad de pensar racionalmente para determinar cómo manejar la situación. Esto lleva práctica, por lo que tiene que ser paciente mientras lo aprende.

Cómo combatir conductas tipo "No lo soporto" y "Condenar y maldecir"

Si primero se enfoca en reducir sus conductas demandantes y de horrificación, que están interconectadas, le resultará más fácil controlar los otros dos tipos de respuesta irracional: El "no lo soporto" y "condenar y maldecir". Cuando usted dice "no lo puedo soportar más", usted está exagerando demasiado la situación y aumentando las probabilidades de reaccionar exageradamente. Al igual que con los términos demandantes como "debe" y "debería", decir "no lo soporto" es una falacia. Somos prueba viviente de que hemos soportado todo lo que nos ha pasado hasta este momento. La muerte es lo único que no podemos soportar.

Finalmente, si usted permite que los otros tipos de pensamiento irracional controlen su conducta, existen más posibilidades que condene y maldiga a otros, a usted mismo y al mundo. Pero en cambio, si usted combate de manera exitosa los tres primeros estilos de pensamiento (demandante, horrificación e insoportable) usted disminuye la tendencia a condenar y maldecir.

Cuando usted evita el pensamiento irracional sobre la conducta del niño, su nivel de desagrado emocional disminuye automáticamente, lo que le da control emocional para determinar una conducta efectiva. Como resultado, es posible que se sienta menos herido y más respetado, y que no castigue demasiado a su hijo. Un niño con problemas de conducta busca la sensación de poder y control que obtiene cuando "pone el dedo en la llaga". Reconocer y combatir los estilos de pensamiento irracional lo ayudará a manejar conductas inadecuadas de su hijo y disminuir la posibilidad de que lo "saque de las casillas."

Referencias en inglés

Dryden, W., & DiGuiseppe, R.  A Primer on Rational-Emotive Therapy. Champaign, IL: Research Press, 1990.

Ellis, A.  Reason and Emotion in Psychotherapy. New York: Stuart, 1962.

Miller, T.  The Unfair Advantage. Skaneateles, NY: Lakeside, 1986.