1. El desafío de la cápsula Tide

    Tide pods

    Comenzó como una broma y luego se viralizó como una de las tendencias más desconcertantes de las redes sociales en el 2017: adolescentes publicando fotos y videos que los mostraban llenándose la boca con cápsulas de detergente. YouTube ha indicado que eliminará los videos que exhiban el desafío de la cápsula Tide. Tide realizó una declaración señalando que las cápsulas altamente concentradas están diseñadas para lavar la ropa, no para jugar con ellas (o fingir ingerirlas). Tragar el detergente concentrado puede causar quemaduras químicas, estado de coma, convulsiones y paros respiratorios. Esto es algo serio.

  2. El desafío de la canela

    Cinnamon challenge

    Existen más de 1 millón de videos en YouTube de adolescentes tragando cucharadas llenas de canela en polvo. ¿Qué sigue? Lágrimas brotando, jadeos polvorientos y amigos riéndose. La canela es comestible, pero tragarla seca en tales cantidades puede causar dificultades respiratorias, quemaduras y vómito. Algunos adolescentes han sufrido colapsos pulmonares y han terminado siendo sometidos a ventilación mecánica a causa de ingerir tales cantidades de canela.

  3. “Dripping” y “Juuling”

    Vaporing dripping

    El consumo de cigarrillos entre los adolescentes ha disminuido desde la década de 1990, pero el uso del cigarrillo electrónico (práctica conocida como “vaping” en inglés) se encuentra en pleno auge. Además, existe una modificación que lo vuelve potencialmente más peligroso. Un estudio reciente (enlace en inglés) descubrió que un cuarto de consumidores adolescentes de cigarrillo electrónico ha probado el “dripping”: verter nicotina líquida en las bobinas del cigarrillo electrónico para producir una nube más densa de vapor y potencialmente liberar un nivel más alto de toxinas (enlace en inglés).

    El “vaping” consiste en usar un tipo de cigarrillo electrónico (la marca más popular es Juul) que calienta un cartucho que contiene nicotina, creando un vapor casi invisible. Tales dispositivos tan pequeños y elegantes resultan fáciles de ocultar, y los cartuchos vienen en sabores dulces y frutales. Se han vuelto muy populares entre estudiantes de escuela intermedia y secundaria, instando a la FDA (enlace en inglés) a proponer un plan para evitar que dichos productos de tabaco saborizados sean consumidos por menores de edad. ¿El riesgo? La nicotina es altamente adictiva (enlace en inglés) y los cartuchos contienen una concentración de nicotina mucho más alta que un cigarrillo.

  4. Comestibles

    Brownies

    Los comestibles (golosinas que contienen marihuana) son fáciles de conseguir en estados donde se vende marihuana con fines recreativos (enlace en inglés). Es probable que contengan mayores cantidades de tetrahidrocannabinol (THC) que los brownies de marihuana que recuerdas. Comer galletas, brownies y ositos de goma mezclados con marihuana suena menos dañino que fumar, pero debido a que los efectos tardan más en manifestarse cuando ingieres la droga, puede que los adolescentes sigan comiendo cuando no sientan una reacción inmediata. Esto puede dar pie a una sobredosis. Asegúrate de que tu hijo sepa evitarlos, independientemente de que sean caseros o fabricados por una pastelería comercial.

  5. Dormir con un teléfono inteligente

    Sleeping

    Aunque a la vista no resulta tan peligroso como llenar tu boca con detergente, dormir cerca de un teléfono tiene consecuencias potencialmente nocivas para los adolescentes. El uso de teléfonos inteligentes a altas horas de la noche, sobre todo de redes sociales, se encuentra directamente vinculado a depresión, habilidades deficientes para manejar la presión y reducción de la autoestima en los adolescentes. El tiempo empleado con el teléfono se encuentra asociado a efectos negativos en el bienestar de los adolescentes. Uno de cada cinco adolescentes afirma que suele despertarse a mitad de la noche para revisar redes sociales (enlace en inglés). Por lo tanto, establece una hora digital límite para los adolescentes: una hora designada cada noche donde todos los dispositivos sean colocados fuera de su alcance.

  6. Pornografía en internet

    Teens and porn

    Para acceder a ella no necesitas hacer más que levantar tu teléfono: los adolescentes de hoy en día se encuentran expuestos a la pornografía a edades más tempranas y en mayor número que generaciones anteriores. El doctor Wes Crenshaw, un psicólogo clínico radicado en Kansas City que se especializa en desarrollo adolescente, señala que los adolescentes que ven pornografía son “aprendices con profundo interés”. El problema, indica el doctor, radica en que la pornografía suele describir el sexo de una forma que resulta “machista, degradante para la mujer y extremadamente inexacta y poco realista”. Esto puede dar como resultado adolescentes con ideas distorsionadas sobre el sexo, la intimidad, consentimiento, roles de género y poder. “Tales imágenes”, señala Crenshaw, “distorsionan lo que el sexo debería significar”.

    ¿La mejor forma en que los padres pueden ayudar? Habla con tu adolescente e incentívalo a pensar de forma crítica sobre lo que ve y cómo se relaciona (o no) con la realidad.

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Updated: diciembre 10, 2019