Mucha gente subestima el poder de la conversación cuando leen con sus hijos. La conversación es la herramienta más poderosa que tienen los maestros en la aula para hacer que los estudiantes piensen sobre lo que leen. Como mamá o papá, tu puedes reforzarse esto en casa al hacerles preguntas a tus hijos sobre lo que pasa con los personajes de la historia y discutiendo sobre lo que piensan conforme van leyendo, como por ejemplo, “Esto me recuerda a…”

Inicia una rutina de leer y tener conversaciones

Busca un ambiente callado y sin distracciones donde tú y tu hijo puedan leer tranquilamente y con tiempo suficiente cada día. Escoge un libro adecuado al nivel de lectura de tu hijo, pero considera que aunque tu hijo pueda leer correctamente todas las palabras del libro, podría no entender lo que pasa en la historia.

Comienza leyendo en voz alta con tu hijo y hablando sobre las estrategias que tú usas para entender lo que pasa en la historia. Practica sobre la historia y ayuda a que tu hijo conecte sus experiencias personales con los eventos y personajes de la historia. Haz unas pausas durante la lectura y hagan predicciones sobre lo que creen que ocurrirá a continuación en la historia. Busca pruebas que apoyan lo que tú y tu hijo predijeron y siga leyendo para confirmar si lo que predijeron fue verdad. Haz preguntas continuamente mientras vas leyendo, como por ejemplo, “¿Por qué crees que el personaje hizo eso?”, “¿Cuál crees que sea el problema en la historia?” y “¿Cómo crees que se va a resolver el problema?”. Con algo de práctica, estas estrategias se volverán automáticas para tu hijo.

El poder de la conversación

Una investigación realizada en la Harvard Graduate School of Education y MIT ha demostrado que los intercambios de ida y vuelta en las conversaciones entre los niños y sus padres estimulan el crecimiento cerebral del niño. Es la cantidad de los llamados “giros conversacionales”, la cantidad de veces que habla la mamá, luego el niño, luego la mamá y luego el niño, lo que marca la diferencia. Es la calidad del intercambio que impulsa el cerebro de tu hijo, así que adelante, pregunta lo que quieres sobre lo que tu hijo está leyendo. Mientras ambos estén comprometidos, está estimulando el cerebro de tu hijo.

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