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¿Tiene tu hijo problemas de conducta y en la escuela? Asegurarse de que duerma lo suficiente puede ser la solución. La falta de sueño es una epidemia nacional para los niños de hoy y sus consecuencias son graves.
La privación del sueño puede afectar las habilidades cognitivas y el rendimiento académico. La falta continua de sueño está relacionada con problemas de salud graves, como diabetes, obesidad, enfermedades del corazón, depresión y una vida más corta.

¿Por qué los niños no están durmiendo lo suficiente?

Según la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (enlace en inglés), los niños de 6 a 12 años necesitan aproximadamente de 9 a 12 horas de sueño, y los adolescentes de 13 a 18 años necesitan de 8 a 10 horas de sueño, según la Fundación Nacional del Sueño (enlace en inglés). Sin embargo, los datos de una encuesta analizados por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (enlace en inglés) revelaron que 6 de cada 10 estudiantes de escuela intermedia y más de 7 de cada 10 estudiantes de secundaria no duermen lo suficiente durante las noches de escuela.

¿Por qué? Las actividades extracurriculares, como los equipos deportivos y los programas de arte, suelen programar eventos por las noches. Los padres que trabajan y llegan tarde a casa pueden sentirse culpables y querer pasar tiempo con sus hijos por la noche. Demasiada tarea y las muchas distracciones de la televisión, los videojuegos y las computadoras entran en la lista. Además, todas las presiones y el estrés de los estilos de vida frenéticos de hoy en día pueden dificultar que los niños se calmen para que puedan quedarse dormidos.

Recuperar el sueño perdido no es una buena opción

Los padres pueden pensar que sus hijos recuperarán el sueño perdido durante los fines de semana. Pero los expertos en el sueño de la Clínica Mayo desaconsejan esta práctica, ya que los horarios irregulares de sueño pueden afectar el reloj biológico, afectar la calidad del sueño y causar mayor irritabilidad. Los niños que duermen más durante el fin de semana pueden tener aún más dificultades para levantarse para ir a la escuela el lunes por la mañana, según la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño. Es mejor, dicen los expertos, mantener horarios similares durante la semana y los fines de semana.

Haz del sueño una prioridad

Mary Sheedy Kurcinka, maestra, educadora de padres y autora de Sleepless in America, dice que los padres pueden desempeñar un papel clave al asignar un alto valor al sueño de sus hijos. Ella dice que el primer paso para los padres es “hacer del sueño una prioridad”.

“Las investigaciones científicas relacionan las enfermedades cardíacas, la diabetes tipo 2 y la obesidad con la falta de sueño”. Kurcinka agrega: “También hay un estudio de la Universidad de Michigan que muestra que entre el 20 y el 25 por ciento de los niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH sufren de trastornos del sueño. Dormir no es un lujo. Esto se trata de la salud y el bienestar”.

Algunos padres pueden pensar que su hijo no duerme mucho porque no necesita dormir tanto como otros niños. Pero Kurcinka no cree en ese argumento. Ella dice: “Cuando escucho a un padre decir: ‘Es un niño que no necesita dormir’, generalmente esto significa que es un niño que no puede dormir. Necesita ayuda para aprender a calmarse para dormir. Si veo a un niño que tiene problemas de conducta, no puede concentrarse o prestar atención, un niño que se enferma mucho, tiene ansias de carbohidratos, querré ver cuánto duerme. Tal vez el niño está agotado”.

La falta de sueño está conectada a muchos problemas

Diferentes estudios presentados en Sleep 2007, la reunión anual de las Sociedades Profesionales Asociadas del Sueño, destacaron algunos de los efectos adversos causados por la falta de sueño: conducta agresiva y acoso, calificaciones deficientes, falta de atención, interrupciones en la función cognitiva y lingüística, incluyendo las habilidades necesarias para la lectura y el desarrollo del lenguaje. Algunos científicos teorizan que los problemas del sueño a una edad temprana pueden causar cambios permanentes en la estructura cerebral de un niño.

La falta de sueño puede ser la causa de problemas de conducta

A veces, la falta de sueño es la razón detrás de las rabietas, las crisis de la mañana y el comportamiento irritable. Es posible que tu hijo no pueda decirte que ese es el problema y que no lo vea porque un niño cansado puede convertirse en un niño cargado de energía. “Es como si su cuerpo estuviera fuera de control”, dice Kurcinka. “Y así es”. Kurcinka dice que los padres deben establecer límites en las actividades extracurriculares y el tiempo en la computadora, y convertirse en defensores en su escuela para reducir la cantidad de tarea y alentar a las escuelas locales a adoptar horarios de inicio más tarde.

Cada vez más niños no duermen bien: una tendencia perturbadora Kurcinka sostiene que la falta de sueño en los niños es más común ahora que nunca antes y atribuye esta tendencia a tres factores: la ciencia, la seguridad y los logros.

“La ciencia: Las investigaciones sobre el desarrollo temprano del cerebro y la importancia de la estimulación cerebral han hecho que los niños tengan un exceso de estímulos desde temprana edad. Comienzan viendo videos de ‘Baby Einstein’ y continúan desde allí. La seguridad: Los padres temen que los niños salgan a jugar, por lo que ofrecen actividades más estructuradas que tienden a organizarse en torno a los horarios de los adultos.
Los logros: Hay demasiadas cosas orientadas a los niños que se enfocan en la competitividad y destacar por encima de los demás, desde el fútbol pasando por la gimnasia y el desempeño académico”.

Para contrarrestar estos factores, dice Kurcinka, los padres deben “crear un entorno que valore el sueño y que lo fomente. La conclusión es que los padres de niños que tienen éxito tienen un arma secreta: protegen el sueño de sus hijos”. Los niños que duermen más tienen un promedio de calificaciones más alto. En un estudio del 2003 titulado “Los efectos de la restricción y extensión del sueño en los niños en edad escolar: ¡Qué diferencia hace una hora!” publicado en la revista Child Development, Avi Sadeh, investigadora de la Universidad de Tel Aviv, descubrió que incluso 41 minutos menos de sueño por noche puede afectar la memoria y la atención”.

El manejo de los patrones del sueño comienza por las mañanas

Kurcinka dice que el manejo de los problemas de sueño y el control de los niveles de estrés comienzan en la mañana al dedicar tiempo a un desayuno familiar tranquilo. Ella lo ve como una manera de tomarse el tiempo para sentarse a hablar y conectarte con tu hijo. Al comenzar el día sin prisas se establece un tono de calma para el resto del día.

Cómo evitar las batallas antes de dormir

Para evitar batallas a la hora de dormir, Kurcinka aboga por establecer una rutina a la hora de acostarse que sea relajante y predecible y que esté en sintonía con las necesidades de tu hijo, lo que le ayudará a calmarse. En su libro, Sleepless in America, compara el proceso de llevar a tu hijo a la cama a aterrizar un avión jumbo:

“Aterrizar un avión jumbo no es un proceso simple. A kilómetros de su destino, los pilotos comienzan a prepararse. Verifican el clima, determinan qué pista utilizar, el nivel de instrumentación que se debe utilizar en la aproximación y la velocidad óptima. Una vez que se toman esas decisiones, comienzan a configurar la aeronave de manera apropiada… La tripulación está capacitada para saber que la preparación meticulosa y el descenso gradual conducen a un aterrizaje suave y clientes satisfechos. Cuando se trata de la hora de dormir, la mayoría de los niños son como esos aviones jumbo. Suelen pasar sus días ‘volando’ de una actividad a otra, y necesitan ‘desplazarse’ gradualmente desde lo ‘alto’ de su día a un ‘aterrizaje suave’ en la cama”.

Pasar 20 minutos con tu hijo antes de acostarse en una actividad relajante, como leer, ponerse al día con las actividades que hicieron o contar historias, puede ayudar a proporcionar la calma que le ayudará a dormir. Ajustar la rutina, dependiendo del estado de ánimo y las necesidades de tu hijo, (al igual que el piloto ajusta el patrón de aterrizaje del avión según el clima) también ayudará. Algunos días los niños necesitan un poco más de conexión y atención.

7 maneras de ser el defensor del sueño de tu hijo

  1. Habla con tu hijo sobre el sueño.

    Conversa con tu hijo sobre la importancia del sueño. “Educa a tu hijo sobre cuánto tiempo necesita dormir y cómo esto afectará su rendimiento”, aconseja Kurcinka. “Si quiere desempeñarse bien en un juego de fútbol o en un examen, hazle saber que le irá mejor si duerme más”.

  2. Alienta a tu hijo a establecer una rutina de sueño.

    Alienta a tu hijo a seguir un horario regular de sueño. Insiste en una hora regular para acostarse y para despertarse, incluso los fines de semana. Mantener una rutina regular, tranquila y relajada a la hora de acostarse, como leerle a tu hijo o leer juntos, le ayudará a calmarse antes de irse a dormir.

  3. Di no a la televisión y al uso de la computadora en las noches.

    Mantén las pantallas fuera del dormitorio de tu hijo. Es una buena manera de controlar sus actividades frente a la pantalla y asegurarse de que no se quede despierto después de su hora de dormir. Si insiste en ver la televisión justo antes de irse a la cama, puedes decirle que comience a prepararse para ir a la cama durante los comerciales y que grabe los programas nocturnos y los vea en otro momento.

  4. Sondea la situación con el maestro de tu hijo.

    Pregúntale al maestro de tu hijo si está alerta o tiene sueño en clase. Si tiene sueño en clase con frecuencia, eso es una señal de que necesitas ayudarle a dormir más.

  5. Comprende las ventajas y desventajas de las siestas.

    Una breve siesta después de la escuela (no más de 30 minutos) puede ser refrescante, pero no permitas que tu hijo en edad escolar duerma por horas durante el día, ya que esto hará que pierda su horario natural de sueño. Puede ser difícil convencer a tu escuela para que permita las siestas, pero es algo que se hace en Japón. Las escuelas allí alientan las “siestas reparadoras” a la hora del almuerzo, cuando los estudiantes descansan sus cabezas sobre el escritorio durante 20 a 30 minutos.

  6. Ten en cuenta que el ejercicio juega un rol en mantener un horario regular de sueño. “El ejercicio es muy importante, particularmente salir y recibir la luz de la mañana”, dice Kurcinka. “Pero el ejercicio aumenta la temperatura corporal, por lo que no es una buena idea hacer ejercicio justo antes de irse a dormir. Eso significa que es importante regular los juegos de fútbol y béisbol organizados para que no estén programados demasiado tarde en la noche”.

  7. Ten en cuenta que el ejercicio juega un rol en mantener un horario regular de sueño.

    “El ejercicio es muy importante, particularmente salir y recibir la luz de la mañana”, dice Kurcinka. “Pero el ejercicio aumenta la temperatura corporal, por lo que no es una buena idea hacer ejercicio justo antes de irse a dormir. Eso significa que es importante regular los juegos de fútbol y béisbol organizados para que no estén programados demasiado tarde en la noche”.

  8. Muéstrale que dormir es una prioridad.

    Demuéstrale a tu hijo que tú haces del sueño una prioridad en tu vida. Es más probable que los niños sigan tu consejo si tú sigues tus propias reglas.

Translated by: SpanishWithStyle.com

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