El promedio de calificaciones (GPA, por sus siglas en inglés) de tu hijo es uno de los factores principales que consideran las universidades al momento de evaluar su solicitud de admisión. Las universidades también comprueban cuán difíciles eran los cursos del estudiante, es decir, si tu hijo tomó clases avanzadas o de honores (honors) de matemáticas.

Con cada año de secundaria que pasa, el promedio de calificaciones de tu hijo se vuelve más importante. Las universidades les dan mayor importancia a las calificaciones del segundo y el tercer año que a las del primer año. Algunas universidades ni siquiera consideran las calificaciones de primer año. De la misma forma, es importante que tu hijo entienda que, mientras más alto sea su promedio, tendrá más opciones de universidades y becas. Ahora es un excelente momento para evaluar cómo le está yendo y hacer algunos cambios, de ser necesario.

Así que, si tu hijo tuvo buenos resultados en su primer boletín de calificaciones de la escuela secundaria, esas son buenas noticias. Es muy probable que tu hijo esté manejando su tiempo apropiadamente, haciendo su tarea bien y que esté, en general, bien encaminado.

Pero no entres en pánico si sus calificaciones no son las mejores. Este es el momento para hacer la transición. También es el mejor momento posible en la secundaria para que tu hijo aprenda nuevas habilidades de estudio y de manejo del tiempo.

Si las calificaciones de tu hijo no son buenas, pregúntale qué piensa que pudo haber pasado, pero no te enojes o le des un sermón. Solo haz la pregunta y escúchalo. Es probable que él también esté decepcionado de sus calificaciones y tus reproches solo lo harán sentirse peor. Por el contrario, ayúdale a idear pasos específicos y prácticos que puede tomar para mejorar sus hábitos de estudio.

A continuación, te mostramos algunas preguntas que pueden ayudar:

  • ¿Puede tu adolescente pasar más tiempo haciendo su tarea todas las noches y disminuir distracciones como su teléfono, las redes sociales y el internet?
  • ¿Puede comenzar a hacer sus trabajos de investigación y estudiar para sus exámenes con antelación, en lugar de esperar hasta el último minuto?
  • ¿Está durmiendo lo suficiente?
  • ¿Puedes ayudarle a encontrar un lugar de estudio más silencioso?
  • ¿Sería útil si hace la tarea junto con algunos compañeros de clase o si se ayudaran entre sí a estudiar para los exámenes?
  • ¿Tu hijo se autoevalúa para saber qué recuerda y qué no de sus lecturas? Se ha demostrado que este es uno de los métodos más efectivos para aprender cosas nuevas (Aprende más sobre la autoevaluación aquí).

Si tu hijo siente que, a pesar de ponerle empeño, no logra entender gran parte del material, es probable que necesite ayuda adicional. La mayoría de las escuelas secundarias ofrecen horas de tutoría durante o después de las clases. Dirígete a los maestros o al consejero escolar y pregúntale cómo puede tu hijo recibir la ayuda que necesita.

Motiva a tu hijo a hablar con sus maestros sobre qué puede hacer para mejorar sus calificaciones. Por ejemplo, si tu hijo tiene una C en Historia, pero sabe que puede salir mejor, haz que le pregunte al maestro qué puede hacer para subir su calificación. Con frecuencia, los maestros permiten que los estudiantes mejoren sus calificaciones a través de un proyecto o trabajo de investigación adicional. Muchos adolescentes se resisten a hablar con sus maestros y otros adultos por timidez, pero es importante que aprendan a hablar con sus maestros, a pedir ayuda y a aprender de estas interacciones. Además, también necesitarán esta habilidad en la universidad y para el mercado laboral.

Translated by: SpanishWithStyle.com

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Updated: diciembre 2, 2019