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¿A tu hijo pequeño le atrae la música, las figuras y los colores? Es el caso para la mayoría de los niños, y es su disposición natural hacia las matemáticas. Este conocimiento matemático surge de las experiencias de tu hijo — como dar palmitas para marcar el ritmo de las canciones — y a la par de otros indicadores del desarrollo, como tener la capacidad de dar palmitas.

Así es, incluso los bebés aprenden conceptos matemáticos desde muy temprano — y todo comienza con los patrones.

Los patrones son el ordenamiento de cosas que se repiten de manera lógica. Ese ordenamiento de colores, formas, gestos, sonidos, imágenes y números es un concepto crítico para los pequeños y contribuye enormemente a su comprensión matemática temprana. Según Zero to Three (de Cero a Tres), una organización nacional sin fines de lucro que se centra en el desarrollo y el aprendizaje en la infancia temprana, “Los patrones ayudan a los niños a hacer predicciones, entender qué es lo que sigue, y hacer conexiones lógicas y usar destrezas de razonamiento“.

Además, entender los patrones ayuda con el desarrollo social de tu niño de preescolar o de kínder, porque infunde en él la comprensión de la secuencia de las rutinas de todos los días, como tomar turnos cuando están jugando con otros, o seguir las reglas, como levantar la mano, esperar a que lo llamen y decir lo que quiere decir.

A esta edad, hay dos tipos de patrones a tener presentes y practicar: los patrones de repetición (como, rojo-azul-rojo-azul-rojo) y los patrones de aumento de tamaño (como, pequeño, mediano, grande). Afortunadamente, estos dos patrones se encuentran en las actividades de la vida diaria de tu hijo y practicarlos es increíblemente divertido.

Patrones con colores

Los patrones con colores están en todos lados, y a tu hijo probablemente le encante encontrarlos — y crearlos. Los legos y los bloques de colores sirven para crear patrones con colores: rojo-rojo-azul-amarillo-rojo-rojo-azul-amarillo. A tu hijo quizás le guste pintar arcoíris, que sigue una secuencia de colores y lo ayuda a aprender y seguir la secuencia.

Con actividades de manualidades desafíelo a crear y seguir patrones. En Pintrest, busque serpientes de papel para distintas edades y collares de colores con “cuentas” de cereal y caramelos. Los artículos del hogar, como las cubiteras para hacer hielo y los envases vacíos de los huevos pueden ser transformados en estaciones de trabajo en las que tu hijo puede crear — y volver a crear — patrones coloridos con figuras de plastilina.

Divertirse con la comida

La disposición de los alimentos es una manera artística y útil en que tu hijo puede crear patrones. Dile a tu alegre ayudante de cocina que coloque cinco rodajas de pepperoni y tres hongos en cada porción de pizza. ¿Prepararás panqueques el próximo fin de semana? Pídele a tu niño que decore cada panqueque con un borde hecho de rodajas de banana y trocitos de chocolate alternados. En vez de arrojar la próxima ensalada de frutas dentro de un bol, clava la fruta en una brocheta de patrones que se repiten: ¡shish kabobs de fruta! (Haz que tu hijo cree el patrón con la fruta sobre una tabla, por ejemplo, fresa, banana, uva, naranja, fresa, banana, uva, naranja, y si su motor fino se lo permite, también déjalo clavar cuidadosamente la fruta en la brocheta para armar los patrones).

Patrones con el movimiento y el baile

Los patrones con movimientos simples — que dan origen al baile — pueden transformar tu próxima caminata en una lección de matemáticas y coreografía. “1-2-3-4-5-saltar… eso es un patrón”, dice el profesor de desarrollo infantil Dr. Jie-Qi (Jackie) Chen del Instituto Erickson y coautor de Big Ideas of Early Mathematics: What Teachers of Young Children Need to Know (Grandes ideas de las matemáticas tempranas: Lo que los maestros de niños pequeños necesitan saber).

“Camina hacia la izquierda, camina hacia la derecha, izquierda, derecha… eso es otro patrón”. Anima a tu energético hijo a caminar en zig-zag-agacharse-saltar-sacudirse hasta que quede agotado… y educado.

Patrones con el reloj

Como sociedad, llevamos la cuenta del tiempo con patrones específicos. Es útil que tu pequeño que solo vive en el presente los aprenda. Explícale el concepto de segundos, minutos y horas con palabras que tu hijo pueda entender: puede contener la respiración durante unos segundos, esperar un minuto entero para recibir tu atención y las películas duran una hora entera (o dos). Practica esto con tu hijo al marcarle horarios: 10 minutos para limpiar el cuarto, 10 minutos para jugar. Explícale el ritmo del calendario (los días de la semana y los meses del año, son una buena forma de comenzar) y pídele que determine cuántos días, semanas y meses faltan para su cumpleaños. Créeme, es un cálculo que quiere resolver con ansias.

Patrones con ritmos y música

Las investigaciones muestran que la música y las matemáticas están entretejidas en nuestro cerebro desde muy temprana edad. El ritmo constante de las palmitas (o el tamboreo rítmico con las cacerolas pa-PAM-pa-PAM) está relacionado con las destrezas matemáticas de tu hijo de la misma manera que contar, identificar secuencias y su percepción espacial. Cuando encuentra el inicio de un patrón, ayuda tu hijo a continuarlo: la enseñanza de patrones a través de la música es muy probable que beneficiará sus habilidades cognitivas en el futuro.

Las canciones de cuna y la música infantil frecuentemente se basan en patrones. Muchas de estas canciones también se hacen con movimientos, como las rondas o bailar en “Sobre el puente de Aviñón”.

Enciende la música y deja que suenen los patrones. Si buscas canciones específicamente adecuadas para niños, LaMonica Hopkins, directora de programas extraescolares en GLIDE Foundation, recomienda enfáticamente a Greg & Steve, un dúo de música infantil que fue galardonado con un Premio Grammy.“Enseñan conceptos matemáticos en muchas de sus canciones, en las que transforman las canciones en juegos de movimiento”, dice Hopkins. A los niños también les encantan los patrones de saltar a la cuerda y las canciones con palmitas, como Palmas y palmitas.

Cuando te le quede pegada en la cabeza una de esas canciones con palmitas o para saltar a la cuerda, recuerda… vale totalmente la pena. Quizás esté criando a la próxima Taylor Swift o Misty Copeland, o al próximo Jackson Pollack o Stephen Hawkins.


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