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La amistad entre las niñas pueden ser complicadas, y el camino fue especialmente difícil para Kelsey Smith, de 12 años, estudiante de séptimo grado en el condado de Marin, California.

Laurel Smith, la madre de Kelsey, no quiere involucrarse demasiado en la vida social de su hija. Pero apoyar a su hija a través de los problemas de la amistad ha sido uno de sus mayores desafíos como madre. Cuando una niña tiene problemas con sus amigas, puede sentirse como si nada de lo que un padre dice es correcto. “Constantemente estoy pensando en qué consejos darle a Kelsey, cómo puedo ayudarla en situaciones sociales”, dice Laurel. “Pero no lo sé. Creo que yo le hice las cosas más difíciles a ella en ciertas etapas”.

¿Propensas al drama?

¿Qué nos dice la ciencia sobre las amistades femeninas? ¿Hasta qué punto están las chicas programadas para crear y experimentar el drama en sus relaciones? Ha habido muchas investigaciones sobre los orígenes y la naturaleza de las amistades entre personas del mismo sexo, pero el estudio más famoso fue realizado en el 2009 por el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH, por sus siglas en inglés) y la Universidad Estatal de Georgia con el uso de resonancias magnéticas. Esta fue la primera vez que los científicos observaron lo que realmente sucede dentro de los cerebros de los niños de 8 a 17 años en respuesta a posibles oportunidades de amistad. Los resultados mostraron una diferencia significativa en la forma en que los niños y las niñas responden a la anticipación de hacer amigos.Varias áreas del cerebro de las niñas (áreas asociadas con la recompensa, la secreción de hormonas, el aprendizaje social y los sentimientos subjetivos) se iluminaron con la perspectiva de una nueva amistad, mientras que los cerebros de los niños casi no mostraron actividad e incluso, en algunos casos, disminuyó la actividad. Hay muchas maneras de interpretar esta información, y los científicos se muestran reacios a identificar la causa, pero es seguro decir que hay muchas cosas involucradas en la amistad entre chicas. Tiene sentido que el mundo externo de las niñas refleje las capas internas de la respuesta física y mental. Y la experiencia de los padres durante los primeros años de hacer amigos tiende a reflejar esta complejidad.

El kínder fue lindo para Kelsey, según Laurel. Ella jugaba con todos. A sus padres les encantaba recoger a su feliz hija después de la escuela. Pero luego, en primer grado, Kelsey comenzó a temer ir a la escuela. Al final de cada día regresaba a casa triste.

“Un día me dijo que una amiga suya había criticado su dibujo”, recuerda Laurel. “Así que ahora Kelsey estaba segura de que no dibujaba bien, y su trabajo no era lo suficientemente bueno”. Laurel le dijo a Kelsey que dibujar no es parte de una competencia, y que la otra niña no estaba actuando como una amiga.

Cuando Kelsey expresó sus sentimientos heridos, la otra niña declaró que ya no iba a ser amiga de Kelsey. Su madre intentó apelar a la madurez de su hija. A veces los niños son inmaduros, le dijo a su hija, por lo que Kelsey no debería tomar los comentarios negativos personalmente, o prestar mucha atención al comportamiento cruel.

Este consejo no tuvo éxito. Quedó claro a medida que avanzaba el año que Kelsey, una niña sensible y de buen comportamiento, tenía dificultades para perdonar las cosas hirientes o infantiles que se decían o hacían en su contra. “Incluso en primer grado, ella analizaba las conversaciones. Recordó todo lo malo que hicieron otras chicas, y siempre se preguntaba: ¿Por qué fueron malas ellas? o ¿por qué harían trampa en una prueba? Era como si la estuvieran decepcionando constantemente y estuviese perdiendo amigos constantemente”.

Cuando estaba en primer grado, Kelsey aún esperaba que otras niñas la invitaran a sus casas, pero en segundo y tercer grado, fue Kelsey quien no quería citas para jugar. Cuando Laurel le preguntó a los maestros de Kelsey cómo le estaba yendo a su hija, ellos confirmaron que Kelsey parecía estar bien en clase y que le estaba yendo bien académicamente, pero generalmente se sentaba sola durante el recreo.

En cuarto grado, una niña enérgica y popular dirigió su atención hacia Kelsey. Las dos se convirtieron en buenas amigas, tal vez incluso en “mejores amigas”, y ahora Kelsey tenía una amiga con quien jugar. Kelsey estaba feliz, y su madre estaba aliviada. Lo peor, parecía haber terminado.

Pero más tarde en el año cuando Kelsey ganó el premio de la clase como la “Más Responsable”, la amistad fracasó. Kelsey le dijo a su madre que la niña había dicho: “Ya no puedo ser tu amiga porque no me siento bien conmigo misma”. Una vez más, Laurel tuvo que pensar en algo que decir. “Esta vez dije: ‘Espero que sepas que ella está hablando de un problema que es su problema, no el tuyo'”. Cierto, pero no cambió el hecho de que su hija ya no tenía una mejor amiga. O ningún otro amigo, para el caso.

Las chicas populares

En los años siguientes, en quinto y sexto grado, los círculos sociales de las niñas se establecieron de acuerdo con un orden jerárquico estricto. Una vez más, Kelsey se sentó en el banco, esta vez viendo a las chicas populares hacer piruetas en el recreo. “Kelsey no tiene ningún interés en las piruetas. No son importantes para ella”, dice Laurel. “Y tampoco lo es el orden jerárquico. Ella simplemente no sabe cómo lidiar con estas dinámicas de poder”.

Desde la perspectiva de Laurel, su hija, que ahora vuelve a pasar mucho tiempo sola, puede ser introvertida, pero eso no significa que prefiera estar sola. “Es triste. Sé que le encantó el momento en que tenía una buena amiga”. Los padres de Kelsey están buscando otras actividades donde ella pueda conocer a chicas con intereses similares.

Consejos para los padres

A continuación te presentamos cuatro consejos simples si tu hija está teniendo dificultades con las amistades:

  1. Escúchala

    Según Julia V. Taylor, consejera escolar y autora de varios libros sobre la salud social y emocional de las niñas, el mayor error que comete un padre es tener una opinión.

    “Escucha primero, y no intentes resolver todo, ¡lo cual es realmente difícil!”, dice Taylor. “Si sientes la necesidad de involucrarte, pregúntale a tu hija: ‘¿Cómo deseas que te ayude?'”.

    “Los padres necesitan escuchar, alentar el pensamiento creativo y retirarse”, aconseja Heidi Joseph, una maestra veterana de la escuela primaria con 15 años de experiencia. “Las chicas pueden ser malas. Y después no serlo. Y luego ser malas otra vez. Y después no… No hagas comentarios negativos sobre las ‘chicas malas’ ni hables mal de los padres de otras niñas. Anima a tu hija a pensar en soluciones. Pero asegúrate de que ella siempre genere las posibles soluciones, porque esa propiedad es muy importante”. Joseph aconseja a los padres que acepten que a veces sus hijas no serán felices. El objetivo es criar a las niñas con resiliencia (es decir que tengan la capacidad de adaptarse a las circunstancias).

  2. Déjale saber que es normal

    Margarita Azmitia, profesora de psicología de la Universidad de California en Santa Cruz, que se especializa en amistades de adolescentes, dice que también es muy importante que tu hija sepa que lo que está pasando es normal. Los padres pueden decirle a sus hijas que ellos tuvieron dificultades sociales cuando tenían su edad. Como la ciencia nos dice, estas relaciones complicadas han estado ocurriendo durante mucho tiempo, aparentemente desde la Edad de Piedra. “Las chicas necesitan saber que no están solas. No son las únicas que están pasando por esto”, dice Azmitia.

  3. Actividades fuera de la escuela

    Según Taylor, los padres de Kelsey están en el camino correcto al alentarla a desarrollar intereses fuera de la escuela. “Ayuda a tu hija a involucrarse en algo que aumente su confianza y le ayude a apreciar sus habilidades”, dice Taylor. “Cuando las chicas se valoran a sí mismas, es más probable que valoren sus amistades y no se involucren demasiado en el drama constante”.

    Joseph está de acuerdo. Ella ha visto cómo desarrollar los intereses personales ayuda a las niñas no solo a desarrollar un mejor sentido de sí mismas, sino también a encontrar espíritus afines. “En el kínder, la amistad es tan simple como la pregunta: ‘¿Quieres jugar?'”, dice Joseph. “Luego, a medida que maduran conforme avanzan los grados, los intereses y experiencias compartidas se vuelven más importantes. Así es como casi siempre se hacen amigos”.

  4. Es bueno que tenga otros mentores

    La psicóloga Taylor le sugiere a los padres que busquen a chicas mayores y mujeres a quienes su hija admire y con quienes pueda hablar para pedirles consejos sobre amistades. “Es importante para las niñas tener un modelo a seguir con quien puedan hablar, alguien que no sea el padre o la madre”. En más de una ocasión, mi propia preadolescente se fue en la bicicleta a la casa de su tía para hablar sobre sus problemas. Luego, felizmente, tomó el mismo consejo de su tía que había rechazado cuando vino de mí. Una vez más, el objetivo es crear confianza y resiliencia. La autoestima de una niña y la confianza en sí misma se desarrollan de forma inversamente proporcional a la participación de sus padres en la solución de sus problemas sociales.

La soledad no está del todo mal

¿Qué hay en cuanto a Kelsey Smith sentada sola en el banco a la hora del recreo día tras día? “Si no es un problema para ella, déjalo ir”, dice Taylor. “Algunas niñas son introvertidas y no disfrutan estar cerca de otros todo el tiempo”. Azmitia también señala que estar sola podría indicar respeto por sí misma y paciencia. “Las niñas con baja autoestima a menudo permanecen en amistades donde sus amigas no las tratan muy bien a pesar de muchos eventos negativos. Cuando hablo con ellas, a menudo afirman que no se sienten seguras de poder hacer otras amigas”. A veces, una niña decidida esperará por una relación en la que realmente se sienta bien.

Por otro lado, es importante observar cuidadosamente y estar atento a la desesperación o la infelicidad a largo plazo. Si tu hija parece desear la cercanía de una buena amiga, puede haber un elemento de vergüenza en admitirlo. “Si un padre siente que ese es el caso”, dice Taylor, “es una buena idea ponerse en contacto con el consejero escolar de la niña o con un consejero externo para ayudarla a lidiar con estos sentimientos”.

Por mucho que queramos que nuestras hijas la pasen bien haciendo amigas, la moraleja de esta historia es que involucrarse en la vida social de tu hija es arriesgado. Un padre debe hacerle saber a su hija que tiene su apoyo, pero no involucrarse tanto que le impida su desarrollo. Si bien no es útil monitorear las amistades día a día, es importante cuidar la salud emocional subyacente de una niña. Si una niña está contenta consigo misma y con las cosas que tiene en su vida fuera de la escuela, entonces aprenderá cómo manejar los dramas de las amistades.

Translated by: SpanishWithStyle.com

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