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Puede suceder en la tienda, en el consultorio del médico o en la fiesta que estaba esperando ir desde hace semanas. Sucede algo y su hijo tiene un berrinche total a todo color: con gritos, patadas, lágrimas. Nada que usted haga lo tranquiliza, las personas se quedan boquiabiertas y antes de que termine, usted también siente ganas de lanzarse al suelo y comenzar a llorar a gritos.

Exactamente, ¿qué son los berrinches? y ¿qué los causa?

Los niños pequeños tienen poco control sobre sus vidas y pocas palabras para comunicar sus deseos y desilusiones. Los berrinches son una expresión de frustración de una personita que quiere lo que quiere y no tiene las destrezas para expresarse todavía.

Solamente porque los berrinches sean normales no significa que sean inevitables. A continuación se detallan las mejores maneras de evitarlos antes de que ocurran.

7 maneras de prevenir los berrinches

1. Piense en lo esencial

Su hijo, ¿tiene hambre o sed, o está pasado de cansancio o sobrestimulado? Estas son condiciones preliminares comunes de los berrinches. Lleve refrigerios y agua cuando salgan, y evite los potenciales desencadenantes de los berrinches, como ir al centro comercial cuando sabe que su hijo está cansado.

2. Dele 5 minutos de advertencia.

A nadie le gusta que termine lo bueno. Dele a su hijo una advertencia antes de irse del patio de juegos o de la casa de su amigo, para que no sea una sorpresa. Establecer las expectativas que tiene y comunicárselas claramente a su hijo puede hacer un mundo de diferencia. “Nos vamos en 10 minutos. En 5 minutos espero que te pongas las medias y los zapatos y que te despidas”.

3. Préstele atención a la atención.

¿Es posible que su hijo tenga berrinches para llamar su atención? Si este es el caso, asegúrese de darle tiempo especial, pero no permita que el berrinche sea la razón inmediata de esta atención. (No quiere reforzar esta conducta). Cuando su hijo se porte bien, demuéstrele que nota ese comportamiento tanto como cuando tiene una rabieta. Y, esencialmente, festéjelo con atención positiva.

4. Las rutinas mandan.

Cree rutinas para la familia, por ejemplo horarios para las comidas y para irse a dormir, y sígalas. La vida de los niños pequeños están llenas de cambios y estimulación casi constante. Además, están creciendo tan rápido. Todo lo que usted pueda hacer para darles estabilidad los ayudará a sentirse más seguros.

5. Describa los sentimientos con palabras.

Anime a su hijo a darle un nombre y a describir lo que siente. Usted puede ayudarlo a aprender el vocabulario para expresarse al hacer comentarios o preguntas como las siguientes, “Me doy cuenta de que te sientes frustrado porque realmente querías esa golosina”, o “¿Te sentiste enojado cuando Lily te gritó?”.

6. Dele una cantidad (limitada) de opciones.

La forma en que presente la situación es muy importante: no le dé a su hijo rienda libre para pedir cualquier cosa que se le antoje. Al contrario, ofrézcale dos o tres opciones posibles, ya sea que se trate de un refrigerio, una actividad o la ropa que se va a poner. Por ejemplo, puede decir, “Te tienes que poner zapatos para ir a la escuela porque esa es la regla. Prefieres ponerte los tenis o las botas?”. La pediatra Laurel Schultz enfatiza que las cuestiones de seguridad no se deben negociar nunca. Por ejemplo, los niños deben usar siempre el cinturón de seguridad, quieran o no quieran.

7. Cambie de canal.

A esta edad, la distracción funciona como magia. Si ve que se está empezando a producir un problema sobre una cosa que no es negociable, lo mejor que puede hacer es ofrecerle otra. Y si su hijo se está molestando o sobrestimulando, sugiera otra actividad o aléjelo de la situación.

¿Demasiado tarde para prevenir la erupción? Los siguientes son nueve consejos que pueden ayudarlo a lidiar con un berrinche cuando se está produciendo.

¿Está su hijo preparado para el kínder? Averígüelo aquí.
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Acerca de la autora
Connie Matthiessen
Connie Matthiessen es una escritora y editora de San Francisco cuyo trabajo ha aparecido en The Washington Post, San Francisco Chronicle, Mother Jones, Health, San Francisco, WebMD y otras publicaciones. Tiene tres hijos (quienes le dan una perspectiva en primer plano de escuelas buenas y no tan buenas) y dos gatos regordetes. @CMMatthiessen

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