El preescolar da a los niños su primer sentido de comunidad fuera de casa. El aprendizaje de los estudios sociales comienza cuando los niños hacen amigos y participan en la toma de decisiones en el aula, y luego se traslada más allá de la escuela, al vecindario y al mundo.

Los estudios sociales en el salón de clases

El preescolar es una comunidad segura y afectuosa con una rutina ordenada donde cada niño es valorado como un individuo. Todo en el aula se presta al aprendizaje de los conceptos subyacentes a los estudios sociales. Cuando los niños juegan a simular, construyen con bloques o trabajan juntos en pequeños grupos en proyectos de clase, aprenden a aceptar las diferencias, a manejar sus emociones y a resolver conflictos. Adquieren confianza en sí mismos a medida que se desarrollan sus habilidades sociales, aprenden a compartir, a respetar turnos y practican ser líderes y seguidores. Desarrollan el sentido de la responsabilidad personal realizando diversas tareas, como repartir los vasos y las servilletas para la merienda o abrir la puerta y apagar las luces cuando la clase sale del aula. Los niños de preescolar también aprenden sobre responsabilidad comunitaria limpiando después de los proyectos y enorgulleciéndose de tener un aula ordenada. Los maestros animan a los niños a reflexionar sobre sus experiencias y a aprender de ellas haciendo preguntas que les hagan pensar e iniciando debates.

Los estudios sociales en el vecindario

Los maestros ayudan para que los niños puedan aplicar los conceptos que aprenden en clase a la comprensión de su vecindario. Los niños aprenden a observar su entorno: las casas, los bancos, el parque de bomberos, la comisaría de policía, los restaurantes, el cine, la iglesia, la sinagoga, la mezquita, los centros para adultos mayores, las escuelas, el patio de recreo y el parque. Observan los tipos de tiendas de la zona: tiendas de abarrotes, tintorerías, sastrerías, barberías, tiendas de ropa, librerías y jugueterías. Aprenden qué vende cada tienda, de dónde viene la mercancía, quiénes pueden ser los clientes y por qué cada una es importante. El maestro puede leer un libro sobre vecindarios y discutir las semejanzas y diferencias entre su vecindario y el del libro. Después pueden hacer un mapa de su zona.

Viajes escolares

Los niños de preescolar suelen ir a restaurantes para aprender cómo se preparan y sirven las comidas. Pueden visitar bancos, parques de bomberos, comisarías de policía y centros para adultos mayores. Cuando los niños vuelven a clase, comentan sus observaciones y refuerzan su aprendizaje jugando. Pueden montar una librería, una tienda de abarrotes o un banco en la zona de disfraces y representar lo que han aprendido.

Días festivos

Los maestros aprovechan los días festivos para enseñar a los niños su historia y darles a conocer distintas tradiciones culturales. “Celebramos con canciones, cuentos y proyectos de manualidades”, dice Mary Jane Belt, maestra de preescolar de Long Island, Nueva York. En Acción de Gracias, los niños hablan de las cosas por las que están agradecidos y representan la primera cena de Acción de Gracias. En el cumpleaños de Abraham Lincoln, pueden construir cabañas de madera con palitos de pretzel, recitar poemas o escuchar cuentos. En el cumpleaños de Martin Luther King Jr., hablan de los derechos civiles y aprenden el importante papel que desempeñó King.

Los niños también aprenden a respetar las tradiciones de los demás comprendiendo las historias y tradiciones de las fiestas religiosas y étnicas: la Visita de los Reyes Magos, Navidad, Pascua, Pascua judía, Hanukkah, Yom Kippur, Ramadán y Kwanzaa.

Visitantes especiales

Los padres, abuelos y otros adultos de la comunidad, como policías, bomberos, dentistas, médicos y artistas, pueden ser invitados a llegar a clase a compartir historias sobre sus trabajos y su herencia cultural. Un padre que haya crecido en Portugal o Corea puede traer fotos de trajes tradicionales, contar un cuento popular o enseñar a los niños un baile o una canción. También pueden preparar una receta favorita para que los niños la prueben y explicar cómo se hace y de dónde vienen los ingredientes. Después, los niños hacen dibujos y escriben historias sobre la visita para reforzar lo que han aprendido.

La biblioteca del salón de clases

Los niños también aprenden sobre su historia y otras culturas a través de los libros que ven en el aula. Los maestros leen historias sobre niños que crecen en Rusia, Islandia, Botsuana y en islas del Caribe. Los niños pueden representar las historias o aprender canciones y bailes tradicionales. A Bill Gordh, director de artes expresivas de la Episcopal School de la ciudad de Nueva York, le gusta hacer girar un globo terráqueo y contar un cuento popular de cualquier país que señalen los niños.

9 formas de ayudar en casa

  1. Comparte los valores que son importantes para ti. Habla de cómo se reflejan estos valores en la vida cotidiana de tu familia.
  2. Enseña a tus hijos las tradiciones familiares y haz que estas tradiciones sean una parte importante de sus vidas.
  3. Lleva a tus hijos a pasear por el vecindario y hablen de los negocios locales. Averigua qué venden y cómo contribuyen a tu comunidad. Señala las escuelas, parques infantiles, farmacias, estaciones de bomberos, comisarías de policía, hospitales y lugares de culto que forman parte de la comunidad. Habla de las distintas culturas que contribuyen a la comunidad.
  4. Haz mapas y dibujos de tu vecindario.
  5. Lee libros sobre niños que crecen en otras tierras y culturas.
  6. Si los abuelos o amigos nacieron en otros países, invítales a compartir sus experiencias y tradiciones.
  7. Dales a conocer alimentos de otros países a tus hijos.
  8. Colecciona postales de otros países y habla de ellas.
  9. Pon música y canciones populares de otros países y culturas.