Cuando mi hija terminó su primer año de preescolar en junio pasado, hice muchos planes para asegurarme de que tuviéramos un verano divertido y memorable lleno de actividades de aprendizaje. Y durante las primeras dos semanas logré mantener mi promesa.

Fuimos al centro de ciencias.

Fuimos al acuario.

Leímos libros juntas.

Paseamos en el metro cada vez que nos aburríamos.

Y cuando la llevaba a la cama por las noches, sentía que estaba triunfando en esa maravillosa labor que es la maternidad.

Pero el 11 de julio, mi padre murió de manera inesperada y repentina. No tenía idea de qué hacer o cómo sobrellevar la situación, así que decidí encargarme de todos los preparativos por mi cuenta, lo cual me dejó con poco tiempo para descansar y mucho menos tiempo para visitar el museo infantil.

En aquel momento pensé que estaba haciendo lo correcto, pero en retrospectiva puedo ver que no estaba haciendo más que evadir la realidad de los hechos. Y mientras me dedicaba a lo que yo creía que era lo mejor, siempre lamentaré lo mucho que hice sufrir a mi hija a raíz de mi duelo y distracción. No sólo no hice todas las cosas divertidas que había prometido hacer con ella durante el verano, sino que tampoco aproveché las fantásticas habilidades que aprendió durante su primer año de preescolar, y los maestros notaron un retroceso en su desarrollo cuando volvió a clases en otoño.

Fue un final horrible para un verano igual de horrible, y con menos de seis meses para que mi niña comience el kínder, estoy 100 por ciento comprometida a lograr que este verano sea tanto divertido como educativo, de manera que podamos crear recuerdos fantásticos mientras me aseguro de que aprenda cosas nuevas y refuerce lo que ya ha aprendido este verano.

¿Conoces el resbalón de verano?

Es la pérdida de habilidades académicas durante las vacaciones de verano. Todos los estudiantes sufren pérdidas de aprendizaje cuando no participan en actividades educativas durante el verano. Y basándome en la experiencia que tuve con mi hija, esto puede afectar mucho el desarrollo y la autoestima del niño cuando inicia el año escolar con un retraso respecto a sus compañeros. En el caso de mi hija, no logramos seguir desarrollando sus habilidades de escritura, por lo que cuando llegaba la hora de manualidades (que involucraba crayones y marcadores) muchas veces se negaba a participar y se perdía de toda la diversión.

Hoy en día, mi refrigerador está cubierto de pinturas y dibujos. Tras recibir un poco más de tiempo y atención de sus maestros y de mí, mi hija logró superar las dificultades y descubrir su pasión por las manualidades. Pero fue gracias a mi esfuerzo personal; no logré encontrar un programa que la ayudara durante el verano ni cuando nos percatamos del problema. Así que ahora estoy decidida a evitar que ocurra lo mismo cuando mi hija comience en el kínder. He pasado muchas horas buscando actividades de aprendizaje sencillas y divertidas para el verano que mantengan entretenida a mi estudiante de preescolar mientras refuerzo simultáneamente todas las cosas increíbles que ha aprendido a lo largo de los últimos 6 meses o más, y hoy quiero compartir contigo mis 28 actividades favoritas.

Estas actividades veraniegas de aprendizaje para el preescolar son ideales para desarrollar las habilidades de lectura, escritura, matemáticas y ciencias, así como la motricidad fina y gruesa de tu hijo, sin mencionar lo divertidas que son, ¡haciendo que sea muy fácil integrar un poco de estudio en el día a día sin que tu hijo lo note!

Actividades de lectoescritura

1. Visitas semanales a la biblioteca
2. Hora de cuentos veraniegos en la librería local
3. Escribir con los dedos en distintas bandejas sensoriales (sal, arena, crema de afeitar, etc.)
4. Decorar la terraza con tiza
5. Jugar bingo de palabras visuales
6. Ayudarlo a resolver hojas de trabajo apropiadas para su edad
7. Anotar lo que hicimos cada día y hablar de nuestros momentos favoritos

Actividades de ciencias y matemáticas

8. Contar semillas de sandía
9. Juegos de memoria basados en reconocimiento de números
10. Contar y comparar distintos pétalos de flores
11. Hacer esculturas de hielo
12. Inflar globos con botellas de gaseosa
13. Crear tornados en un frasco
14. Hacer helado en una bolsa

Actividades que desarrollan la motricidad fina

15. Practicar cómo usar las tijeras
16. Hacer burbujas en el parque
17. Transferir objetos de un recipiente a otro con pinzas o tenazas
18. Hacer bisutería con pasta y pajillas en las tardes lluviosas
19. Calcar plantillas de formas, letras y números usando las ventanas como mesa de luz
20. Crear esculturas de malvaviscos
21. Experimentar con plastilina

Actividades que desarrollan la motricidad gruesa

22. Aprender a andar en triciclo
23. Organizar búsquedas del tesoro en el parque
24. Pintar con los pies
25. Hacer competencias familiares de hula hula
26. Aprender a lanzar y a atrapar una pelota
27. Jugar a la rayuela
28. Crear y volar cometas

Espero ayudar al desarrollo de mi hija en otras áreas antes de que empiece el kínder en otoño, (como recordarle que debe ordenar lo que desordena, seguir instrucciones y asumir la responsabilidad de vestirse y desvestirse sola). Creo que la mejor manera de trabajar en pro de estos objetivos es creando una tabla de responsabilidades y considerando la pasión que siente mi hija por las manualidades, ¡estoy segura de que el resultado será hermoso!