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“¿Es esto bueno? ¿No es bueno? No dijiste que era bueno de inmediato, así que tu hijo piensa que es malo. ¡Ahora lo detesto y lo tengo que hacer otra vez desde el principio!”

Muchos niños de 8 años son hipercríticos, particularmente de sí mismos y de sus esfuerzos. Su juicio parece indicar una baja autoestima, y como padres podríamos preocuparnos, pero…¡no hay por qué! Los estudiantes de tercer grado que se autoflagelan simplemente están pasando por una etapa de desarrollo del cerebro que se conoce como “evaluación” del aprendizaje. Ellos se impondrán esta nueva habilidad sobre sí mismos, ¡y también sobre ti! Los estudiantes de tercer grado disfrutan al descubrir que sus padres y maestros cometen errores, pero también implorarán reconocimiento para aliviar la vergüenza de lo que ellos perciben como sus propias faltas.

Aquí tenemos una ráfaga de adjetivos contradictorios que pueden describir a un estudiante de tercer grado: exuberante, se menosprecia a sí mismo, gregario, detestable, amigable, hermético, tonto, mandón, dramático, desafiante, alegre, afectuoso, curioso, resistente, servicial, rudo, sabelotodo, inseguro, sin complicaciones, impaciente. Este laberinto de rasgos en conflicto se debe a las capacidades confusas y en evolución del joven cerebro. A continuación explicaremos lo que está sucediendo en la mente inteligente, enredada y con frecuencia muy divertida de tu estudiante de tercer grado, y cómo puedes serle de ayuda.

Un cerebro más brillante

La “materia blanca” recubierta de mielina de los cerebros de los estudiantes de tercer grado ahora sobrepasa por lo general su “materia gris” sin mielina. Esto significa que su cerebro interconectado ha fortalecido enormemente la capacidad para pensar, planificar, solucionar problemas y procesar información a un alto nivel. Puedes ayudar a tu hijo guiándolo hacia “estrategias de memoria” para que pueda almacenar rápidamente las inmensas cantidades de datos que la vida escolar requiere. Un gran resultado de todo este desarrollo del cerebro es el siguiente: los estudiantes de tercer grado pueden ser significativamente menos olvidadizos que los estudiantes de segundo grado.

Lectura profunda

Con su memoria rápida, el cerebro del estudiante de tercer grado ya no necesita enfocarse demasiado en decodificar palabras en la lectura, sino que en cambio puede concentrarse en la esencia. “Aprender a leer” es sustituido por “leer para aprender”. Los padres pueden ayudar proporcionando un ambiente con un rico lenguaje. Estimula la lectura en voz alta y habla con tu hijo acerca de su lectura. De igual modo, incluye a tu hijo en conversaciones de adultos con un vocabulario que le presente retos, dale instrucciones con indicaciones en muchos pasos, pídele que te cuente acerca de todos los detalles de las experiencias y guíalo (¡sin hacerlo tú mismo!) en los proyectos de tareas en el hogar y los informes de libros.

Depende de tu perspectiva

A medida que el cerebro de tu hijo de tercer grado se vuelve más individualizado, tu hijo se está volviendo más consciente de que sus puntos de vista no son la única opinión. Esto puede ser desconcertante porque los niños de esta edad por lo general ven las cosas en blanco y negro. Puedes ayudar a tu hijo a través de esta fase desorientadora estimulándolo a que trate de ver las cosas desde perspectivas diferentes. Además, hazle saber que aunque todos los humanos tienen pensamientos y opiniones extremadamente diferentes, todos compartimos exactamente la misma media docena de emociones primarias. Esta experiencia común puede ser alentadora.

Concepto de sí mismo

El cerebro en crecimiento del estudiante de tercer grado está desarrollando un fuerte concepto de sí mismo. Esto puede significar que con frecuencia está obsesionado con su experiencia interior y las apariencias exteriores, y con frecuencia se siente incapaz. Para amortiguar este período con frecuencia irritable, suaviza tus críticas, estimula a tu hijo a articular las emociones, y apoya los pasatiempos y proyectos de tu hijo con entusiasmo. Los estudiantes de tercer grado también están intensamente interesados en lo que es correcto y lo que es incorrecto, y se beneficiarán de tus respuestas pacientes y reflexivas a sus preguntas éticas.

Músculo y mente

Tu estudiante de tercer grado progresará si corre y juega al menos 30 minutos al día. En 2010, una investigación de la Universidad de Illinois, en Urbana-Champaign, indicó que el ejercicio aeróbico desarrolla la función de la memoria en los niños. De acuerdo con el Doctor John Ratey, autor del libro Spark, el ejercicio eleva un químico que Ratey llama “Crecimiento milagroso para el cerebro” porque desarrolla la infraestructura del cerebro. Los deportes en equipo son ideales para la interacción social, y este rango de edad disfruta de las carreras de relevo, el hula-hula y el frisbee o disco volador. Consejo para los padres: Vigila bien a tu hijo. Los estudiantes de tercer grado con frecuencia son propensos a los accidentes debido a la hiperactividad y la confianza excesiva.

Sé gentil con tu estudiante de tercer grado

ganglios basales

La música en tercer grado

Esta es la edad ideal para exponer a tu hijo a la música. Pon música melódica estructurada para él, canta canciones y, si demuestran interés en tocar un instrumento, empieza con lecciones para algún instrumento. Un estudio portugués publicado en la edición de marzo de 2009 de Cerebral Cortex indica que los niños de 8 años con solo ocho semanas de entrenamiento musical mejoraron el funcionamiento cerebral comparado con un grupo similar de niños sin entrenamiento musical. Otro estudio que compara a niños de 8 años con entrenamiento musical con aquellos sin entrenamiento encontró que el grupo de “músicos” sobrepasó al grupo de no músicos en las pruebas de matemáticas y lenguaje.

Rango de atención

La duración de la atención de un estudiante de tercer grado oscila entre ocho y 30 minutos. La duración de la atención de los niños es menos que la de las niñas. Para fortalecer la concentración, estimula actividades como la meditación o los juegos de estrategia, como el juego de damas y el ajedrez. Enfatiza que el que a tu hijo le vaya bien en actividades escolares y otras actividades de intensidad mental depende de prestar atención, y recompensa a tu hijo por el trabajo duro. Limita también el tiempo para ver televisión, juegos de videoconsolas, teléfonos inteligentes y computadoras. Los estudios indican que las pantallas sobreestimulan a los cerebros en desarrollo, dando como resultado un rango de atención más breve. ¿Por qué? Algunos investigadores creen que ver televisión sin ningún provecho libera grandes cantidades del neurotransmisor dopamina, un regulador clave de la atención.

Translated by: SpanishWithStyle.com

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