“No podremos hacer todo eso”.

Cuando Christine Weatherby comenzó a enseñar la clase de Inglés AP en East Chicago Central High School en Indiana, a los estudiantes les preocupaba ser incapaces de manejar una clase donde las lecturas iban desde la Alegoría de la caverna de Platón (un texto filosófico escrito en 375 a.C.) hasta el guion de The Matrix (una película de ciencia ficción de la cultura popular de 1999). La clase era distinta a todo lo que sus estudiantes afroamericanos y latinos de familias de bajos recursos habían cursado antes. Sin embargo, Weatherby rechazó esta actitud. “¿Quién les dijo que no podrán?”, reclamó. Hoy en día, Weatherby, maestra AP del año (enlace en inglés), afirma que los estudiantes están esforzándose y alcanzando el éxito. “Se trata de exponerlos a ideas y hacer que se expresen. No están acostumbrados a hacerlo”.

¿Qué son las clases AP?

El programa AP no fue diseñado para estudiantes como los de Weatherby. En realidad, el programa fue creado en 1952 para atraer a estudiantes académicamente avanzados de escuelas de élite y prepararlos para la universidad. Sin embargo, con el paso de los años, el programa AP se ha transformado y expandido para llegar a 2.8 millones de estudiantes al año.

Dirigido por una organización sin fines de lucro llamada College Board (enlace en inglés), encargada también del examen de admisión SAT, el programa AP ofrece clases durante todo el año que son impartidas por maestros de escuela secundaria. La College Board define el contenido de cada curso y “autoriza” las clases (enlace en inglés) para asegurarse de que los maestros sepan qué contenido abarcar. Las clases AP pueden variar entre las escuelas, aunque tengan el mismo nombre, pues los maestros eligen las lecturas, proyectos y otras tareas. Sin embargo, en general, las escuelas suelen ser más congruentes respecto a las clases AP que a otras clases de la escuela secundaria. Esto se debe a que al final del año escolar, la College Board diseña y ofrece una prueba estandarizada AP que califica el desempeño de los estudiantes en una escala de 1 a 5. Realizar la prueba AP no es un requisito para aprobar la clase, pero los estudiantes realizan la prueba porque aquellos que reciben un 3 o una calificación superior en una prueba AP pueden optar por crédito universitario en la mayoría de universidades. En teoría, los estudiantes que cursan Inglés AP en la East Chicago High School aprenden contenido similar al de los estudiantes de las escuelas secundarias más importantes del país.

Las clases AP y su relación con el éxito académico

Diversos estudios (muchos de ellos financiados por la propia College Board, enlace en inglés) han descubierto que, en comparación a los estudiantes que no se inscriben en clases AP ni realizan los exámenes, los estudiantes que llevan clases AP tienen más probabilidades de ir a la universidad, obtener mejores calificaciones y graduarse. Es importante destacar que las investigaciones no financiadas por la College Board (enlace en inglés) han arrojado resultados más variados. Algunos estudios han descubierto que los estudiantes que se inscriben en clases AP tienen más éxito desde el punto de vista académico, pero cuando los estudios controlan variables importantes como el estatus socioeconómico, el vínculo entre las clases AP y el éxito universitario no es ni la mitad de fuerte. Un informe realizado en el 2009 por la College Board (enlace en inglés) descubrió que incluso si los estudiantes aprueban la clase AP pero reprueban el examen del mismo programa, siguen teniendo mayores probabilidades de ir a una universidad más selectiva y continuar con su segundo año de universidad. Los estudiantes que realizan solicitudes de ingreso a universidades selectivas obtienen una ventaja adicional al aprobar una clase AP, pues la mayoría de escuelas secundarias y universidades toman en cuenta las calificaciones AP, de manera que una A en una clase normal de química podría brindarle al estudiante un 4.0, pero una A en una clase de química AP equivaldrá a 5.0 cuando se calcule el promedio de calificaciones del estudiante. Es importante señalar que ninguno de los estudios, independientemente de la organización que los financie o realice, puede demostrar que participar en el programa AP genera éxito académico, solo puede demostrar que existe una correlación entre ambos.

Más allá de las estadísticas, los simpatizantes del programa AP afirman que lo exigente de las clases prepara a los estudiantes para el trabajo que harán en la universidad, y les brindará la oportunidad de estudiar asignaturas como macroeconomía y psicología, las cuales no están incluidas en el currículo normal de una escuela secundaria.

Con el paso de los años, con una cantidad creciente de empleos que exigen estudios universitarios y una cantidad creciente de estudiantes que quieren asistir a la universidad, el programa AP ha expandido su alcance a una mayor cantidad de escuelas secundarias y a una mayor cantidad de estudiantes. Además, algunos estados han ordenado que todas las escuelas ofrezcan al menos una clase AP. Hoy en día, alrededor del 75 por ciento (enlace en inglés) de las escuelas secundarias estadounidenses ofrecen al menos una de las 38 clases AP (enlace en inglés) disponibles. Todos los años, el programa AP lleva a cabo más de 5 millones de exámenes AP.

Algunas escuelas limitan quiénes pueden inscribirse en las clases AP

La College Board promueve las clases AP como una forma de hacer que las escuelas secundarias sean más igualitarias, pues las clases les brindan a los estudiantes de comunidades desfavorecidas las mismas oportunidades de trabajo desafiante que se encuentran disponibles en las áreas más prósperas. Las clases AP de matemáticas, ciencia y, sobre todo, informática impulsan a una cantidad más amplia (y diversa) de estudiantes a incursionar en el área de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (conjunto de carreras conocidas como STEM). La College Board afirma que los estudiantes que cursan informática básica AP tienen tres veces más probabilidades de especializarse en informática en la universidad. Sin embargo, cuando las escuelas ofrecen clases AP, toman recursos de otras clases. Como resultado, las clases AP podrían quedarse con los mejores maestros y a la vez tener menos estudiantes, y la escuela secundaria termina siendo incapaz de ofrecer otros apoyos, como clases particulares, que podrían beneficiar a los estudiantes que no están en clases AP.

Además, las clases que ofrece una escuela (y a quiénes se las ofrece) pueden causar desigualdad. Algunas escuelas ofrecen una o dos clases AP, otras escuelas ofrecen docenas de clases AP. Algunas escuelas limitan quiénes pueden inscribirse en las clases AP exigiendo clases previas, un promedio mínimo de calificaciones, recomendaciones de maestros u orientadores, u otros factores restrictivos que pueden generar que una cantidad desproporcionada de estudiantes de color o de familias de bajos recursos no se inscriban en clases AP o realicen el examen del mismo programa. De manera similar, el costo de casi $100 que tiene el examen AP puede implicar que los estudiantes calificados sean incapaces de costearlo. Algunas escuelas cubren el costo de los exámenes AP de todos los estudiantes, otras ofrecen exenciones de pago para estudiantes de familias de bajos recursos, pero otras no ofrecen la más mínima ayuda económica. (Los estudiantes pueden solicitar exenciones de pago a la College Board).

Aunque un número cada vez mayor de estudiantes afroamericanos y latinos se inscriben en clases AP, existen diferencias en el porcentaje de aprobados. En general, un 60 por ciento de los estudiantes que realizan el examen AP obtienen un 3 o una calificación superior (enlace en inglés), pero en el caso de estudiantes afroamericanos la cifra se reduce a la mitad; alrededor del 30 por ciento (enlace en inglés). En Nueva York, donde hace algunos años se llevó a cabo una gran iniciativa para lograr que una mayor cantidad de niños optase por las clases AP, un poco más de la mitad de todos los estudiantes que realizaron el examen AP en el 2019 lo aprobaron (enlace en inglés), pero entre los estudiantes afroamericanos, solo el 26 por ciento lo logró.

“El simple hecho de ofrecer clases AP no garantiza el acceso a las mismas”, explica Kristin Klopfenstein, quien ha realizado investigaciones independientes sobre el programa AP (enlace en inglés) y funge en la actualidad como directora del Laboratorio de Evaluación y Acción de Colorado (enlace en inglés). “El acceso implica apoyar a los estudiantes para alcanzar el éxito en la clase”. Klopfenstein compara la distinción entre “lanzar a un niño a la piscina y decirle que nade, y enseñarle al niño a nadar”. Varios programas, incluyendo uno dirigido por la College Board (enlace en inglés), ahora buscan preparar a niños más pequeños para cursar (y aprobar) clases AP en la escuela secundaria.

La promesa (en ocasiones rota) del crédito universitario

Obtener un 3 o una calificación superior en un examen AP no garantiza que un estudiante obtendrá crédito universitario. Eso depende de cada universidad y de los departamentos individuales dentro de las universidades, señala Klopfenstein, y no existe un criterio común para descubrir quién acepta qué. Además, aunque el crédito universitario es excelente, la mayoría de estudiantes no obtendrá suficientes créditos AP para reducir de forma significativa el tiempo o dinero que necesitarán para obtener su título. Un estudiante que planee asistir a una universidad pública dentro del estado podría obtener mayores beneficios al inscribirse en un programa de matriculación doble en una universidad comunitaria local, siempre y cuando los créditos obtenidos en esos cursos sean transferibles.

El estrés generado por las clases y exámenes AP

El hecho de que las clases AP exijan mucho esfuerzo y también un examen decisivo y desafiante es parte de su popularidad. Sin embargo, hay un aspecto negativo, según los críticos: estrés y ansiedad en los adolescentes. En muchas escuelas secundarias, lo que una vez fue un desafío y una forma para que los estudiantes se acercaran al currículo universitario se ha convertido en una carrera implacable para cursar la mayor cantidad posible de clases AP. Este nivel de presión no es adecuado para nadie, ni se encuentra respaldado por las investigaciones (enlace en inglés). Un estudio descubrió (enlace en inglés) que cursar clases AP mejora las calificaciones universitarias del estudiante, pero que los beneficios dejan de aumentar a partir de cinco clases AP; cursar ocho o 10 clases AP no sigue mejorando las calificaciones del estudiante. Por el contrario, muchos expertos ahora creen (enlace en inglés) que cursar una cantidad excesiva de clases AP puede contribuir al estrés. Esto ha alarmado incluso a los principales simpatizantes del programa AP. En el 2018, David Coleman, presidente de la College Board, indicó que los estudiantes no deberían tomar más de cinco clases AP en la escuela secundaria (enlace en inglés). “No existe evidencia de que llenar tu horario con clases AP te haga avanzar”, afirmó Coleman en su discurso. Sin embargo, sí que logran aumentar el promedio de calificaciones debido a la ponderación de las mismas, haciendo que las admisiones a la universidad sean cada vez más competitivas.

“Los adolescentes necesitan pensar en lo que resulta factible”, señala Denise Pope, fundadora de Challenge Success (enlace en inglés), un programa que promueve el equilibrio en la vida estudiantil. A Pope le preocupa particularmente que muchos niños, al enfrentar la presión en términos competitivos, sacrifiquen horas de sueño.

Algunas escuelas tienen políticas para proteger a los estudiantes. Alice Lian, una estudiante de último año de escuela secundaria en Brooklyn Tech, Nueva York, afirma que su escuela establece límites para las tareas, lo cual sirve de ayuda, pero el examen AP no deja de causar presión.

Elizabeth Shaunessy-Dedrick y Shannon Saldo, de la facultad de Educación de la Universidad del Sur de Florida, estudian la forma en que los estudiantes que toman clases AP pueden manejar el estrés. Por instinto, los padres podrían aconsejarle a su hijo que reduzca los compromisos, pero Shaunessy-Dedrick indica: “De hecho, los niños involucrados en una cantidad razonable de actividades extracurriculares muestran un excelente desempeño”. En lugar de ello, equilibrar el horario de los estudiantes al reducir las clases AP en cierto grado (y mantener las actividades extracurriculares) podría ser la mejor opción.

Cómo debería ser una clase AP

Una buena clase AP, como cualquier otra clase desafiante o de honores, debería hacer más que poner a los estudiantes a leer y repetir el contenido de un libro mediante exámenes interminables. Las clases deberían ser académicamente rigurosas en varios sentidos: los estudiantes deberían entablar debates intelectualmente desafiantes, realizar análisis de ideas y contenidos, y adoptar el pensamiento crítico. Al final del año escolar, el estudiante debería ser capaz de demostrar dominio de la asignatura. Un grupo de expertos escribió recientemente (enlace en inglés) que una clase de ciencia AP debería enseñarle a los estudiantes cómo trabaja un científico, cuáles son las habilidades requeridas para una investigación científica, presentar conceptos a “gran escala” e incluir experimentos dirigidos por los estudiantes.

Este tipo de enfoque difiere de lo que el programa AP hizo durante gran parte de su historia, cuando los críticos denunciaban que las clases hacían más énfasis en la memorización que en el aprendizaje. En el 2012, la College Board comenzó a renovar sus clases (enlace en inglés) para cambiar este hecho. Dos años más tarde, lanzaron el programa Proyecto Final AP, donde los estudiantes llevan a cabo proyectos de investigación individuales y realizan una presentación sobre estos. Más de 300 universidades les otorgan crédito académico (enlace en inglés) a los estudiantes que completan el Proyecto Final AP de forma exitosa.

Preguntas que puedes hacer

  • ¿Cuáles son las clases AP que se ofrecen en esta escuela secundaria y en qué grados se ofrecen?
  • ¿Qué prerrequisitos deben cumplir los estudiantes para inscribirse en las clases AP de la escuela?
  • ¿Quién enseña la(s) clase(s) AP?
  • ¿Cómo refleja la clase AP los intereses y preocupaciones de los estudiantes de la comunidad?
  • ¿Cuál es la tasa de aprobación del examen AP para los estudiantes en estas clases?
  • ¿Cuáles (y cuántas) son las clases AP requeridas por las universidades a las que mi hijo quiere ingresar?
  • ¿La universidad a la que mi hijo quiere ingresar otorga crédito por aprobar el examen AP?

Puntos clave

  • Diversos programas se encargan de preparar a los estudiantes de escuela intermedia e incluso de escuela primaria para enfrentar las demandas de las clases AP. Verifica si tu distrito los ofrece.
  • Habla con tu hijo sobre sus metas y prioridades antes de decidir si debería inscribirse en clases AP y, de ser así, en cuáles debería inscribirse.
  • Habla con tu hijo sobre la importancia de lograr el equilibrio entre el contenido académico y las actividades extracurriculares.
  • Confirma la disponibilidad del contenido académico avanzado que podría interesarle a tu hijo.

Este artículo es parte de nuestra serie de artículos Transformando la escuela secundaria, una colección de historias, videos y podcasts que exploran las prácticas que preparan a los estudiantes para alcanzar el éxito en la universidad y más allá.

Translated by: SpanishWithStyle.com

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Updated: July 7, 2021