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“Mamá, ¿me lees?”.

Durante una década y media he estado respondiendo a esta pregunta con montones de libros para cada uno de mis tres hijos. Nos divertimos con Una Arruga en el Tiempo, La Isla del Tesoro y la serie Inkheart, y, muy a mi pesar, exploramos cada página de esos libros de La Casa del Árbol Mágico. Pero hay un tipo de escritura que raras veces leímos, una que los expertos recomiendan ahora que cada maestro y progenitor se esfuerce por hacer parte de la educación de sus hijos.

Llámala la revolución de la no ficción. Mientras la lectura y escritura de los niños ha estado compuesta principalmente de situaciones imaginarias, cuentos de hadas y animales que hablan y, a medida que se aproxima la adolescencia, cosas relacionadas con esa edad. Ahora, los educadores, impulsados por las normativas educativas, están alabando la importancia de la lectura factual e informativa.

¿Por qué la no ficción? Las escuelas siempre han enseñado geografía, así como literatura, y ciencia junto con Shakespeare, pero esta mezcla de conocimientos centrados en la ficción con un poco de lectura y escritura en otras áreas temáticas ha producido resultados irregulares. Muchas universidades han descubierto que el estudiante de primer grado puede calcular un problema de matemáticas o analizar un cuento corto, pero no puede leer un texto de no ficción complejo o escribir un ensayo bien documentado.

En efecto, un informe del 2006 encontró que solo la mitad de los estudiantes de escuela secundaria superior que tomaron el ACT (examen de entrada a la universidad) estaban listos para lectura a nivel de la universidad (los números fueron incluso menores para estudiantes afroamericanos, hispanos y nativo americanos, y los de familias de bajos ingresos). Para remediar esta brecha en la educación, los expertos están recomendando centrarse en textos informativos más temprano, incluyendo libros de no ficción, periódicos, revistas, atlas y otros materiales de referencia, y enseñando los componentes esenciales de la escritura de no ficción también más temprano.

La verdad acerca de la no ficción

Con tantas distracciones compitiendo por el tiempo de nuestros hijos, puede parecer una victoria lograr que tu hijo simplemente abra un libro, cualquier libro. Pero la investigación reciente sobre los resultados de la educación revela que lo que los niños leen es igualmente importante. Para crear una base para el aprendizaje posterior, los educadores aceptan ahora que los estudiantes deben empezar a leer textos informativos en todos los temas desde los primeros grados.

Estas conclusiones representan una creciente conciencia de lo que nuestro sistema educativo no está logrando proporcionar a graduados de la escuela secundaria superior. Un 20 por ciento de los estudiantes que van a universidades de cuatro años y un 40 por ciento de los que van a las universidades comunitarias tienen que tomar cursos de recuperación. Esta falta de preparación para la universidad, a su vez, contribuye a la alta tasa de abandono entre los estudiantes de primer año de la universidad, un asombroso 30 por ciento, según algunos estimados.

La economía global ha sido citada como un motivo para enfatizar la no ficción. “La investigación muestra que la lectura en el lugar de trabajo se ha vuelto más compleja en años recientes”, dice Lisa Cebelak, del Centro de Liderazgo y Aprendizaje, una división de consulta de Houghton Mifflin Harcourt. “Los trabajos que exigen pocas habilidades de lectura y escritura están siendo enviados al exterior, así que incluso los trabajos de nivel básico exigen ahora habilidades de lectura de un nivel superior”.

Algunos expertos sostienen que la lectura de no ficción enseña a los niños a desarrollar un pensamiento más complejo. En su artículo “Demasiado torpe para textos complejos”, el profesor Mark Bauerlein, de Emory University, explica por qué este tipo de lectura es tan exigente, particularmente para niños que crecen en una edad de distracciones: “Los textos complejos requieren un trabajo más lento. Los lectores no pueden proceder con el siguiente párrafo sin entender el anterior, no pueden entender el texto si hay palabras y frases con las que no están familiarizados, y no pueden olvidar lo que leyeron cuatro páginas antes… Los textos complejos obligan a los lectores a adquirir la habilidad de la lectura lineal lenta…”.

La no ficción y los Estándares Educativos Comunes

Los Estándares Educativos Comunes exigen un cambio en el equilibrio de ficción a no ficción a medida que los niños avanzan a través de la escuela. De acuerdo con los lineamientos, para final de 4.° grado, la lectura de los estudiantes debe ser mitad ficción y mitad informativa. Para final del 12.° grado, el equilibrio debe ser de 30 por ciento de ficción, y 70 por ciento de no ficción en todas las áreas temáticas.

Datos importantes

La revolución de la no ficción no es únicamente acerca de la lectura. De acuerdo con el Informe Nacional de Evaluación Nacional del Progreso Educativo (NAEP, por sus siglas en inglés), únicamente una cuarta parte de los estudiantes de 12.° grado de los Estados Unidos escriben con un nivel de dominio, y únicamente 3 por ciento escriben a un nivel avanzado. Como resultado de ello, muchos niños llegan a la universidad con habilidades de escritura deficientes.

El motivo del déficit de escritura no es un misterio: los niños simplemente no están teniendo suficiente experiencia de escritura en la escuela primaria, la escuela media y la escuela secundaria. Los investigadores de NAEP encontraron, por ejemplo, que 41 por ciento de los estudiantes de 8.° a 12.° grado tenían menos de una página de tarea de escritura a la semana.

Así que, si tu hijo está acostumbrado a las tareas con títulos como “Lo que hice en mis vacaciones de verano” y “Mi animal favorito”, el aumento en las exigencias de escritura puede llegar como una sorpresa. Los Estándares Educativos Comunes ponen énfasis en la escritura de no ficción, incluyendo escribir en áreas temáticas como ciencias, estudios sociales y matemáticas.

¿Qué puedes hacer en el hogar? No está demás agregar algunos hechos a los cuentos de hadas de tu hijo. Después de todo, la no ficción no es acerca de limitar su imaginación, sino de abrir su mente al mundo del aprendizaje, dondequiera que resida.

5 formas de incitar la lectura y escritura de no ficción en tu hijo:

  • Persigue su pasión: consigue libros que estimulen los intereses de tu hijo.
  • Más es mejor: ofrécele una variedad de lectura de no ficción, desde libros y revistas hasta periódicos y sitios web.
  • Sé el ratón de biblioteca:lee ficción y no ficción, y habla acerca de lo que lees.
  • Visión realista: habla sobre las conexiones entre lo que tu hijo está leyendo y los acontecimientos en las noticias.
  • Motivos para escribir: sugiere escribir cartas a la abuela o llevar un diario para conectar la escritura con la vida diaria.

Translated by: SpanishWithStyle.com

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