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Cuando tú lloras, ¿llora también tu hijo? Cuando tu hijo ve a una persona sin hogar con un cartel de cartón, ¿quiere siempre darle un dólar? O, ¿tienes un hijo que no notó ni las lágrimas ni la persona sin hogar? El primero podría tener una profunda capacidad para sentir empatía. El segundo, no tanto. La empatía está en la base de lo que significa ser humano, dicen los expertos, y está en el centro de todas las buenas relaciones, tanto personales como profesionales. Algunos niños podrían tener naturalmente más empatía que otros. Pero no te preocupes, la empatía — la capacidad de entender y sentir los sentimientos de otro — es algo que, según los expertos, se puede enriquecer, aprender y practicar.

No obstante, esa definición básica de diccionario de la palabra empatía hace caso omiso de la profundidad que lleva al cambio y que crea buenas relaciones, dice Richard Weissbourd, experto en empatía y crianza y codirector del proyecto Making Caring Common en Harvard. Más allá de tomar perspectiva, la empatía puede disolver los límites y dar lugar a la acción, afirma el experto.

¿Se podría cambiar el mundo al criar una generación de niños más empáticos? Imagines un panorama político liderado por personas empáticas. Sin hambre, personas sin hogar, ni guerra. Imagines escuelas llenas de personas empáticas. Sin hostigamiento. Ni mencionar que los hogares forjados con base en la empatía tendrán menos conflictos.

¿Cómo te promueves un entorno de empatía en el hogar? Bueno, para enseñar empatía hay que demostrar empatía. Criar a los hijos conforme al refrán “Haz lo que bien digo y no lo que mal hago” no servirás. Los niños están mirando e imitarán lo que tú hagas. Prueba los siguientes consejos para fortalecer los músculos empáticos de tu hijo y evitar los hábitos que destruyen la mentalidad de la empatía.

  1. Ejemplifiques el interés por los demás

    Muestra preocupación tanto por las personas que estén fuera de su círculo como por las que sean parte de tu familia, tus amigos y tus socios. Ofrécele una botella de agua al cartero cuando haga calor. Canta con los artistas que tocan música en la calle cuando conoce una canción. Habla con desconocidos cuando espere en la fila del supermercado.

    No juzgues a los demás. No les dés sobrenombres a las personas. No seas grosero ni irrespetuoso. No hables mal de los vecinos, especialmente de los vecinos con los que te reúnes para estar y comer asado juntos.

  2. Ejemplifiques la destreza de escuchar atentamente

    Se hace así:

    • Escucha realmente.
    • Permite que tu lenguaje corporal y tus expresiones faciales indiquen que estás escuchando, al asentir con la cabeza o con afirmaciones.
    • Responde a lo que te dicen las personas.
      No formules tu respuesta mientras la otra persona esté hablando. Y no la interrumpas.
  3. Perdona

    Recuerda: perdonar no se centra en la otra persona, sino en cómo te sientes y cómo actúas tú. Permite que tu hijo te vea ser quien perdona.

    No seas rencoroso, busques vengarse, seas malo o desagradable, ni dejes de hablar con tus seres queridos para castigarlos con el silencio.

  4. Desafíes los prejuicios y los estereotipos

    Animes a tus hijos a incluir a los demás, eso quiere decir que tú también debes hacerlo. ¿Cómo es tu grupo de amigos? Es importante permitirle a tu hijo hablar sobre razas, prejuicios y estereotipos.

    No temas hablarle a tu hijo sobre las razas, la desigualdad y la discriminación. Si notas algún incidente de prejuicio o estereotipado, no lo dejes pasar sin comentarlo.

  5. Ayúdalo a aprender a reconocer, expresar y manejar sus sentimientos

    Los otros sentimientos que tenga tu hijo pueden interferir con su capacidad de sentir empatía, dice Weissbourd. Ayuda a tu hijo a aprender a identificar los sentimientos de las otras personas, cuando estén leyendo un libro o viendo una película o programa de televisión.

    No impidas que tu hijo se exprese al decirle “cállate, no quiero escucharlo”, o “las niñas grandes no lloran”. No menosprecies ni ignores sus sentimientos. No ignores las emociones que le cueste expresar o que esté intentando suprimir.

  6. Fomentes la responsabilidad

    Permite que tus hijos participen en el hogar. Haz reuniones familiares en las que escuche tus preocupaciones y obtenga sus opiniones. Dales tareas del hogar y enséñales destrezas para la vida. Permíteles participar en las actividades comunitarias y de voluntariado que tú hagas.

    No desanimes los deseos que tengan de ayudar a los demás, incluso a desconocidos, al enseñarle el equilibrio saludable entre la bondad y la seguridad.

  7. Las sumerjas en literatura y arte

    Rodees a tu hijo con una diversidad de libros y música de otras culturas. ¡Mientras más, mejor! Los cuadros, los libros y la música le permiten experimentar indirectamente el mundo de otra persona. Además, proporcionan temas para más conversación.

    No desanimes la imaginación.

    ¿Está tu hijo preparado para el kínder? Averígüelo aquí.
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