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“Acuérdate de estudiar para el examen del viernes.” Es algo que tu niño escuchará de sus maestros con regularidad.

¿Sabe tu hijo cómo hacerlo?

Muchos maestros pasan algún tiempo en clase enseñando habilidades de estudio, pero generalmente los estudiantes necesitan más orientación que la que reciben en el aula. En la escuela media y secundaria, hay más tarea. Hay más proyectos y trabajos que requieren más planificación y ejecución a largo plazo.

A medida que se haga más independiente, tu hijo te pedirá consejo con menos frecuencia. Tendrá que probar distintos métodos hasta dar con la estrategia que mejor se adapta a su estilo de aprendizaje. Al mismo tiempo tú debes animarle a que se responsabilice de su propio trabajo escolar. Puedes ayudar repasando la tarea que tiene, ayudándolo a organizarse y priorizando su trabajo, haciéndole preguntas y ayudándole a decidir qué funciona para él y qué no.

Cómo ayudar a tu hijo a organizarse

“La organización es fundamental para tu hijo”, dice Linda Winburn, una veterana maestra de intermedia de South Carolina que ganó el premio a la Maestra del Año en 2005. “La clave es la participación de los padres.”

Algunos consejos para ayudar a tu hijo a organizarse:

Crea un lugar de estudio

No debe ser un escritorio, dice Winburn. “El mostrador de la cocina es un lugar estupendo, sobre todo si la madre está cocinando en la cocina.”

La superficie del escritorio o superficie de trabajo debe ser lo bastante grande como para que tu niño pueda desplegar sus libros y papeles. Asegúrase de que tiene a mano herramientas básicas como bolígrafos, papel y calculadora. Necesitará buena iluminación y una silla resistente a la altura apropiada.

Asegúrese de que tu hijo tiene y usa una agenda para anotar sus tareas

Ayuda a tu hijo a desarrollar la costumbre de anotar las tareas diarias de cada materia y marcarlas cuando las haya terminado. Algunas escuelas ofrecen agendas a sus alumnos. Si la suya no lo hace, puede colaborar con la PTA o la organización de padres para empezar a hacerlo.

Ayuda a tu hijo a desarrollar un sistema para dar seguimiento a los trabajos importantes

Si tu hijo olvida entregar sus tareas con frecuencia o le cuesta controlar cómo va en una materia, tal vez le ayuda tener un archivador con una carpeta para las tareas terminadas y listas para entregar y otra para los trabajos ya devueltos por el profesor.

“En mi caso la organización se trata de crear un sistema — cualquier sistema — y mantenerlo,” dice Gabriela Kipnis, que ahora estudia en la Universidad de Pennsylvania (UPenn). “Me divertía usando un código de colores, ordenando y usando los separadores… Pero lo verdaderamente importante es que encontré un método y lo seguí a rajatabla.”

Anima a tu hijo a calcular cuánto tiempo le tomará cada tarea.

Así podrá planear un horario realista, que incluya descansos después de las materias más difíciles y le deje tiempo para cosas como el fútbol o practicar con la banda. Ayudar a tu hijo a calcular el tiempo que pasa estudiando. En lugar de quedarse mirando la página en blanco, le hará pensar en el uso que está haciendo de su tiempo. Si pasa demasiado tiempo con una materia, puede ser una señal de que necesita ayuda extra o un tutor.

Ayuda a tu hijo a dividir un proyecto grande en varios pequeños.

La mejor forma de que un gran proyecto de investigación parezca menos intimidante y tu hijo no termine dejándolo para el último momento es dividirlo en partes más pequeñas, cada una con su propio plazo de entrega.

Comunícate con los maestros de tu hijo

Si tu hijo tiene problemas de organización, habla con el consejero de la escuela o los maestros sobre cuál podría ser la causa y busquen juntos la mejor forma de solucionarlos.

“¿Has hecho tus tareas?”

Los padres deben hacer más preguntas además que esta, aconsejan los maestros. ¿Pero cuánto deberían ayudar a tus hijos con las tareas de la escuela? De seguimiento al trabajo escolar, pero recuerda que son las tareas de tu hijo y no son las tuyas. Puedes ayudarle haciendo preguntas que le guíen hacia las soluciones:

  • ¿Qué información necesitas para la tarea?
  • ¿Dónde vas a buscarla?
  • ¿Por dónde crees que deberías empezar?
  • ¿Cuál será el siguiente paso?
  • ¿Puedes explicar cómo vas a resolver este problema?
  • ¿Cómo resolviste este problema?
  • ¿Qué probaste y no funcionó?
  • ¿Por qué te parece que esta es la respuesta correcta?
  • ¿Puedes decirme algo más sobre esta parte?

Estudiando para los exámenes

Estudiar para los exámenes es una habilidad que los estudiantes con dificultades desconocen.

“Los estudiantes que fracasan en los exámenes no saben de dónde vienen las preguntas,” dice Jim Burke, maestro de inglés de una escuela en California y autor de varios libros sobre enseñanza y aprendizaje. “Los chicos que no aprueban tienden a pensar que los que lo hacen tienen suerte.”

Los padres pueden ayudar a sus hijos a manejar el tiempo o la atención, lo que según Burke implica apagar el celular, la TV y el iPhone.

Algunos consejos que debes recordar cuando ayudes a tu hijo:

Releer no es lo mismo que aprender

“Releer no es suficiente”, dice Kipnis, la estudiante de UPenn, cuando reflexiona sobre lo que ha aprendido hasta hoy. “Pensar en las posibles preguntas y perfilarlas, o imaginar los problemas de matemáticas más difíciles me ayuda a saber cómo poner en práctica el material para no quedarme en blanco frente al examen.”

“Mi mayor problema con las matemáticas y las ciencias es que pasaba demasiado tiempo revisando los conceptos, pero no los aprendía porque no los ponía en práctica,” dice. “Cuando era más productiva es cuando creaba hojas con un montón de problemas prácticos y probaba a aplicar el concepto de muchas formas distintas.”

Hay otros sistemas que tu hijo puede usar para practicar este tipo de aprendizaje activo: subrayar sus apuntes, usar Post-its para marcar los pasajes clave de los libros, hacer tarjetas de estudio o poner los conceptos en esquemas o diagramas.

Las personas son productivas en distintos momentos del día

Algunas personas se concentran mejor por la mañana, otras por la noche. Ayuda a tu hijo a encontrar las horas en que sus esfuerzos son más efectivos.

A veces debes memorizar

Seguramente tú hayas utilizado en algún momento trucos nemotécnicos para recordar información importante. Por ejemplo, el orden de los planetas del Sistema Solar (cuando Plutón todavía era el noveno) con la frase “Mi Viejo, Tío Martín Juega Solo Usando Naipes Prestados”. Inventa con tu hijo trucos nuevos cuando quiera relajar un poco la sesión de estudio.

Ayuda a tu hijo a aprovechar el tiempo al máximo

La sala de espera del médico o un embotellamiento en la carretera pueden convertirse en ocasiones de estudio productivo si tu hijo lleva consigo un libro o sus apuntes. Así tendrá más tiempo para el juego de basket después de la escuela.

Asegúrate de que tu hijo sabe lo básico

Infórmate de cuáles son las habilidades que se esperan de los alumnos en el grado de tu hijo. Por ejemplo, en general se espera que los estudiantes de intermedia sepan hacer multiplicación y división básicas. Si a tu hijo le cuesta trabajo, es probable que sus calificaciones en matemáticas se resientan.

Busca otras fuentes de apoyo

Descubre cuál es la mejor forma de ponerse en contacto con los maestros de tu hijo y ten sus datos siempre a mano. ¿Hay algún estudiante universitario en tu barrio que pueda ayudarle con las matemáticas? ¿Alguien de la familia que pueda echar una mano con las matemáticas? Propón a tu hijo encontrar un “compañero” o grupo de estudios. Los grupos de estudio son efectivos porque permiten a los estudiantes ayudarse entre sí con las partes que desconocen y reforzar su comprensión del material explicándoselo unos a otros.

Reflexionen sobre lo que funciona

Algunas preguntas que puedes hacer a tu hijo: ¿Cómo sabes cuándo has estudiado lo suficiente? ¿Cómo mantienes la concentración? ¿Cuánto tiempo pensabas que te iba a tomar y cuánto necesitaste al final? ¿Qué harías de forma distinta la próxima vez?

Ayuda a tu hijo a liberarse del estrés

Las buenas técnicas de estudio, los ejercicios de relajación y la actividad física frecuente pueden ayudar a reducir el estrés y la ansiedad. Si notas que tu hijo se pone más nervioso de lo habitual ante de los exámenes, habla con él. Si te parece que la cantidad o la dificultad del trabajo son excesivas para tu hijo, ponse en contacto con la escuela.

“Habla con el maestro,” dice Winburn, el maestro de South Carolina. “Tal vez tu hijo no necesite hacer 100 problemas para practicar un concepto. Puede que 10 sean suficientes.”

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