Tu hijo se encuentra a mitad de su penúltimo año de escuela secundaria, y el momento resulta idóneo para sentarse y hablar sobre sus calificaciones.

El promedio de calificaciones de un estudiante (GPA, por sus siglas en inglés) es solo uno de los factores que las universidades toman en cuenta, pero es considerado en general como el mejor indicio del desempeño que un estudiante presentará en la universidad, por lo que resulta un factor importante. Las universidades también se fijan en qué tan avanzadas son las clases de un estudiante, lo que significa que una clase de matemáticas o ciencia de honores, Bachillerato Internacional (IB, por sus siglas en inglés) o de Curso Avanzado (AP, por sus siglas en inglés) demuestra que tu hijo está dispuesto a asumir desafíos. Las universidades también pueden tomar en cuenta las calificaciones obtenidas en pruebas SAT o ACT, actividades dentro y fuera de la institución, cartas de recomendación de los maestros y los ensayos de admisión universitaria de tu hijo. Aunque algunas universidades no toman en cuenta las calificaciones obtenidas durante el primer año de escuela secundaria, las calificaciones obtenidas durante el penúltimo año sin duda se toman en cuenta. Por lo tanto, ahora es el momento de realizar ajustes para mejorar la toma de apuntes, habilidades de estudio y realización de tareas, en caso de ser necesario.

Si las calificaciones de tu hijo han mejorado con respecto al año anterior, pregúntale qué hizo distinto. ¿Adoptó mejores hábitos de estudio? ¿Dedicó más tiempo a las tareas y a prepararse para las pruebas? A medida que las clases se tornan más complejas, resultará de mucha ayuda saber cuáles son las estrategias que funcionan mejor para él.

Si las calificaciones de tu hijo no reflejan toda su capacidad, intenten descubrir juntos el por qué. ¿Qué cree tu hijo que salió mal? Mantén un tono calmado y de curiosidad genuina, que no refleje enojo o crítica. Y tras haber realizado la pregunta, guarda silencio y escucha con mente abierta las respuestas de tu hijo. A continuación, te presentamos algunas preguntas a considerar:

  • ¿Se esforzó al máximo?
  • ¿Cree que sus habilidades para tomar apuntes podrían mejorar?
  • ¿Permitió que sus actividades o vida social entorpecieran su labor académica?
  • ¿Puede hablar con cada uno de sus maestros para pedir sugerencias sobre cómo mejorar sus calificaciones?
  • ¿Puede pedirle a los maestros la oportunidad de mejorar sus calificaciones mediante un proyecto de crédito adicional?
  • ¿Dedicó suficiente tiempo de estudio antes de las pruebas?
  • ¿Cómo estudia para las pruebas? (Lee más sobre la mejor forma de estudiar para las pruebas).
  • ¿Existe alguna forma en que pueda trabajar de forma más eficiente?

Intenta ayudar a tu adolescente a identificar las formas en que podría mejorar sus hábitos de estudio para el próximo semestre. Incentívalo a hablar con sus maestros y pedirles consejos sobre cómo mejorar.

Si tu hijo no entiende el material en una, algunas o todas sus clases, necesita ayuda adicional. Y no hay problema con ello. Pregúntales a sus maestros u orientadores sobre clases particulares y otros recursos. Muchos estudiantes necesitan apoyo adicional con la escritura, matemáticas o aprendizaje de una lengua extranjera. Una reunión semanal con un tutor (independientemente de que se trate de un programa escolar, tutoría entre compañeros, horas de tutoría en la oficina del maestro, un grupo de estudio, un estudiante universitario local o contratar a un profesional) puede marcar una gran diferencia.

Si las calificaciones de tu hijo no son excelentes, no es demasiado tarde para revertir la situación. Las calificaciones que mejoran progresivamente también reflejan una buena imagen para las universidades. Puede contar la historia de un estudiante que no se rindió y mejoró ante la adversidad. Sin embargo, el momento de iniciar esos esfuerzos para lograr un cambio es ahora.

Translated by: SpanishWithStyle.com

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Updated: diciembre 3, 2019