El problema: Mi hijo trata de discutir cada vez que le pido que haga algo.

Enseña a tu hijo a negociar en vez de discutir.

Prueba esto
Las buenas negociaciones crean matrimonios armoniosos y ponen fin a las guerras. Anima a tu hijo a desarrollar su capacidad de persuasión. Explícale que los buenos negociadores también ESCUCHAN. Dile que escucharás su punto de vista si te lo explica con calma, pero que si solo se queja sin parar no vas a cambiar de opinión.


No des tu brazo a torcer.

Mejor no
No des tu brazo a torcer por puro agotamiento. Eso hará que tu hijo crea que discutir y quejarse todo el tiempo es la mejor manera de conseguir lo que quiere. Enfócate en lo principal: en criar niños que entienden que el mundo no se adaptará siempre a sus deseos, y que saben cuándo es aceptable expresar su punto de vista y negociar y cuándo deben simplemente hacer lo que les piden.


Conserva tu sentido del humor.

Di
“No puedes comer otra galleta. Ya has comido suficientes. Pero recuerda, las galletas no tienen pies. ¡Van a quedarse quietecitas en su caja para la próxima vez!”

“Es muy divertido jugar hasta tarde, ¿verdad? ¡Hasta que te tienes que levantar temprano al día siguiente! Puedes terminar de ver la película mañana, pero ahora la almohada te está llamando. ¿Oyes cómo dice tu nombre?”

No digas
“¡Cállate ya!”

“¡Te he dicho que no y no hay más que hablar!”

“¡Porque lo digo yo, que soy tu padre!”


Por qué

Discutir constantemente por cosas sin importancia puede ser estresante, pero no cierres las vías de comunicación. Es importante que tu hijo o hija se sientan cómodos hablando contigo y compartiendo sus opiniones, pero que aprendan también que no siempre se pueden salir con la suya.

Los niños que aprenden a negociar tienen más fuerza de voluntad y mejores habilidades lingüísticas. Además, desarrollan su inteligencia emocional. Ayuda a tus hijos a manejar sus frustraciones mostrando comprensión por sus sentimientos, pero manteniéndote firme al mismo tiempo. Ahora bien: si tus hijos tienen razón en algunas de las cosas que te dicen, admítelo. Las leyes injustas solo cambian cuando la gente se queja de ellas.

Lee más: Cómo controlar tus emociones y conducta, independientemente de qué tan irrespetuoso sea tu hijo

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